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Deshaciendo las maletas

Sábado, 18 septiembre, 2010

Y así fue, amigos. Lo cierto es que la noche que llegué a duras penas pude dormir algo. Entre el jetlag, cenar, ver la casa, darme una buena ducha y charlar un rato contando mis desventuras acaecidas en terreno estadounidense no me quedó mucho tiempo para dormir, pues a la mañana siguiente debía estar en planta relativamente temprano para ir la University of Western-Ontario, mi futuro lugar de trabajo.

Y no sólo fueron más de 35 horas sin dormir… Para colmo, cuando por fin sentí la llamada de la Madre Naturaleza con afán de completar el círculo de la vida, descubro con asombro que la taza del váter tiene como más agua de la cuenta, vamos, un charco a todas luces. Intrigado, pregunto, «oye, ¿este puto váter está bien?», y sí lo estaba. Los malditos canadienses aplican mucha más cantidad de agua en los fondos de los lavatorios que, por ejemplo, nosotros los españoles. Y esto tiene consecuencias muy negativas:

  1. La primera impresión es sentir que si te sientas tocarás el agua con aquello con lo que menos querrías tocar el agua de un váter.
  2. La segunda está relacionada con el principio de Arquímedes sobre la flotabilidad de los cuerpos en un fluido… Es muy desagradable ver el efecto Coriolis aplicado directamente a un zurullo. No entraré en más detalles (aunque me gustaría).
  3. Y la tercera y última versa sobre las salpicaduras. A mayor área en la zona de caída, mayor es la probabilidad de que salten gotas menudas por el choque contra la superficie esparcida.

Con todo, siempre es un placer cagar en casa. De eso no cabe duda, incluso si no es el cuarto de baño de toda la vida. La ducha, además, no tiene la típica manguera con alcachofa, sino que está empotrada en la pared a una altura fija; también se puede usar un grifo para llenar la bañera, cosa que no creo que vaya a hacer muy a menudo. Quizás lo más incómodo sea una ventana que da al espacio entre nuestra casa y la casa del vecino, así que hay que tener cuidado cuando uno entra corriendo para aliviar alguna necesidad imperiosa y advertir si está abierta o cerrada, según el pudor de cada cual, con el fin de evitar que un canadian te vea con la cara de fatiguita y apretamiento máximas mientras expulsas al inquilino desde tus entrañas.

Como dice Manolo Escobar, siendo ya una persona decente con la cara «lavá» y recién «peiná», tomé el autobús número 2, la línea Dundas, con destino a la universidad. Acudí al despacho de mi jefe, le saludé, me presentó a algunas personas de las que recuerdo su nombre y a otras de las que no recuerdo ni si eran humanas, y me encaminé hacia la odisea de la burocracia canadiense que poco tiene que envidiar a la española: firma del contrato con sello de confidencialidad y autoridad universitaria presente incluidos, aplicar por un número de la seguridad social de Canadá (lo que llaman el SIN o Social Insurance Number), volver a la universidad, solicitar correo electrónico y cuenta como personal, solucionar los problemas de contraseña con el servicio de informática del centro (son totalmente IT Crowd), conseguir la llave de mi despacho, fliparlo in the colours con la oficina que tengo, ir al banco Canada Trust (TD) para sacar una cuenta de ahorros y una VISA (por lo que pudiera pasar), ir a la London Transit Commission para sacar un bono del carísimo transporte público de London (unos $80 al mes), hacer cola para mi tarjeta de staff y descubrir más tarde que por ser personal me puedo saltar ciertas las colas como ésa, pagar un seguro médico privado de $180 mientra se tramita el mío y un sinfín de papeleos varios que no le deseo a nadie y por el que espero no tener que volver a pasar en mucho tiempo.

El Badulake

El Badulake

Afortunadamente para mí, llegué a la ciudad un jueves de madrugada, arreglé casi todos los papeles el viernes y al siguiente lunes era fiesta, el día del trabajador para más señas. Así que la jugada salió redonda y aproveché el fin de semana para mover los muebles de la casa, asignar los cuartos, limpiar como cabrones (no es que yo sea Don Limpio, pero los inquilinos aquí son gente tela de cerda, aunque los basureros pasen sólo cada 8 días) y comprar comida, algunas sábanas y, cómo no, ¡LA BATAMANTA!. En general la vida en Canadá es muy cara para algunas cosas y algo barata otras, aunqe a decir verdad aun no he visto esa parte barata de la que se habla. En cambio lo de la comida es ya excesivo. Los precios pueden variar hasta en un 100% entre los distintos establecimientos, por lo que lo más importante ha sido identificar qué supermercados son ElCorteInglés y cuáles el Mercadona, llegando a la triste conclusión de que aquí no existe nada parecido a Hacendado ni las tiendas de los chinos (aunque sí que hay muchos Badulakes regentados por hindúes). Por contra, existen unos sacos de deliciosa y variada basura congelada que nos salva la vida muy a menudo y que por $10 resultan una inversión extremadamente económica, pese a que casi un cuarto de cada uno de estos sacos es pura grasa… Es difícil resistirse a la comida típica canadiense, afortunadamente para mis fanegas no es precisamente barata.

Y poco más de momento, que me extiendo, me entra la nostalgia y no acabo. Así que os dejaré un fragmento del gran Michael Ende en el que últimamente pienso mucho:

Todo una vez solamente acontece,
y una vez sí deberá suceder.
Lejos, allí donde el campo florece,
debo morir  y desaparecer.

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5 comentarios leave one →
  1. Ana permalink
    Sábado, 18 septiembre, 2010 04:34

    A ver si por ahorrar vas a venir siendo Fat Boy De La Rosa. No deje que la tristeza entre en su coraÇao !! ({)

    • Sábado, 18 septiembre, 2010 04:48

      XDD Esperemos que en vez de Fat Boy De la Rosa, llegue siendo De la Rosa Slim 😉

  2. Mª Ángeles permalink
    Domingo, 19 septiembre, 2010 09:40

    Los principios suelen ser los más duro hasta que uno se adapta, así que mucho ánimo que verás cómo la cosa va mejorando con el tiempo. Un abrazo muy fuerte, Sr. de la Rosa.

  3. Sergio permalink
    Viernes, 24 septiembre, 2010 12:16

    ¡¡Que grande eres cabronazo!!

    • Viernes, 24 septiembre, 2010 12:27

      XDD Con comentarios así uno se anima a seguir con el blog. Gracias mamón. A ver si preparamos algo para mi vuelta.

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