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Comienza la cuenta atrás

Lunes, 13 diciembre, 2010

Así es. En menos de 4 días, si todo sale bien y nada se tuerce, estaré de nuevo en una tierra en la que puedo comprar un botellín de cerveza con alcohol (Cruzcampo, by the way) y un bocadillo de jamón en la misma tienda: una panadería. En «ca’elage», por ejemplo. O en la tienda del Bigote, como se le conocía unos años atrás. Recuerdo perfectamente que cuando era un chavalín, con poca maldad y mucha inocencia, apostaba con mi mejor amigo de entonces, Manuel Coño (rebautizado por mi abuela, que no lo soportaba), a ir a la panadería del Ángel, que ése es el verdadero nombre del tendero, y pedirle cuarto y mitad de bigote, como el que va a por chopped o mortadela. Recuerdo también cómo ese mismo buen hombre me ayudó a terminar un trabajo sobre alimentación en los primeros cursos de instituto, aguantándome una insufrible tarde mientras me decía las calorías que indicaban las etiquetas de todos los alimentos de su tienda. O cómo relataba aquella vez en la que un vecino intentó clavarle un cuchillo por venderle unos pasteles en mal estado a su hija. No puedo negar que siempre intentaba que nos llevásemos algo de su tienda que no necesitábamos, pero siempre me parecerá una medida algo exagerada lo de asesinarlo. Aunque sin duda, lo que más recuerdo de ese desconocido de mi barrio es su presencia en el momento más triste de mi vida. Una persona anónima y a la vez cercana. Un tipo honesto, buena gente, con buen fondo.

Supongo que recuerdo estas cosas por las fechas que se avecinan. Y por lo que las fechas que se avecinan significan para mí. No es alegría precisamente, siento decirlo. La procesión se lleva por dentro, dicen. Pero de vez en cuando la mierda aflora por fuera. Me gustaría pensar que este año va a ser diferente, va a ser mejor, va a ser el año, mi año, vuestro año. Me gustaría que algunas cosas hubieran ocurrido de otro modo. Haber hecho o deshecho aquello y dicho o callado esto otro. Ojalá algunas personas estuvieran aun en Sevilla para cuando vuelva y pudieran recibirme en el aeropuerto como sé que lo harían. Pero no será así. Y sólo queda asumirlo, por muy jodido que sea, y pensar que las cosas a veces vienen como vienen y más vale ir capeando el temporal como se pueda.

Para temporal el que nos cayó la semana pasada. Así quedó nuestro pijo barrio.

Para temporal el que nos cayó la semana pasada. Así quedó nuestro pijo barrio.

Es cuestión de supervivencia: hay que quedarse con lo bueno siempre que se pueda. Sé que mis hermanos tienen las mismas ganas de verme que yo de verlos a ellos (o eso espero). No soy muy dado a la emotividad, y sé que lo saben, por eso no me importa. Sé que mis amigos, los pocos con los que cuento de verdad, también estarán allí, o llegarán un pelín más tarde. Y tampoco me preocupa. Reconozco que cuando me fui a las Américas lo hice con la certidumbre de que todo se habría enrarecido a mi vuelta. «Sólo son 3 meses», sí, hasta Navidad, luego son 9 más. Espero que aquellas voces tuvieran razón. No puedo evitar sentir que a mi llegada lo veré todo como en un resumen rápido. Un ponte al día que en 3 semanas te regresas a Canadá. Es una sensación extraña. No me quedará más remedio que ponerme fino a caña de lomo y serranitos. Que a decir verdad no sé si volveré a España de visita antes del verano. Y, si he de ser totalmente sincero, tampoco sé si después del verano seguiré un año más por aquí o no. Mientras tanto preparo las cosas para poder hacerlo si es lo que finalmente decido.

«Mike, yo puedo ver nada por ese jodido retrovisor».

«¡Diablos, Mike! No puedo ver nada por ese jodido retrovisor».

Lo importante, supongo, es que en menos de 4 días estaré en Sevilla y pasaré allí otros 21. Casí ná. Trabajando, eso sí. Alguna ventaja tenía que tener ser informático, y esa es sin duda la capacidad de teletrabajar, si tu jefe y/o organización lo permiten, claro está. Porque los jefes, no sé muy bien porqué, sienten como que uno rinde más cuando está delante de la pantalla, que se esfuerza más, qué trabaja más duro. No entienden que hora de presencia no es hora de eficiencia. El mío, en ese sentido, es de lo más comprensivo. Tampoco le queda otra. Hace cosa de una semana, por ejemplo, comenzó a nevar en London. Nevó un día, y nevó otro día y nevó de nuevo al día siguiente. Tanto cayó que la ciudad quedó como paralizada durante media semana. La universidad cerró, los autobuses dejaron de operar y yo me dediqué a trabajar desde casa, tomar fotos y hacer un poco el cafre en la nieve. Es bonita, es muy bonita. El hielo, en cambio, es un coñazo. Pero es algo incómodo andar sobre la nieve. A cada paso, cuando está recién caída, puedes escuchar cómo se compacta bajo tus pies. Resulta extraño. Saltar sobre las montañas de nieve del jardín o caminar por el más de medio metro que cayó como si estuvieras en el sitio de Leningrado es una experiencia única de la que probablemente me canse muy rápido. El mal tiempo no ha hecho más que comenzar a este lado del charco y la visita a una ciudad con 15 °C a las 3 de la mañana mientras aquí apenas sobrepasamos los bajo cero a pleno día no va a ser muy beneficioso para la depresión invernal. Correré el riesgo.

Estalactitas de hielo en los coches. Sin frío.

Estalactitas de hielo en los coches. ¿Te gusta conducir?

Y poco más. Soy consciente de que este post es algo insulso. Siquiera sabría decir si volveré a escribir antes del año entrante. Así que lo siento y ¡Felices Fiestas y Feliz Año Nuevo a todos!

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8 comentarios leave one →
  1. Lunes, 13 diciembre, 2010 11:05

    Sí que es algo insulso el post, pero te perdono. 😛

    Espero que en 3 semanas podamos vernos algún día, sea mañana, tarde o noche. Ya te lo volveré a recordar cuando estés por aquí si no me escribes tú antes.

    ¡Buen viaje!

    • Lunes, 13 diciembre, 2010 11:26

      Espero que 21 días, aun no siendo de vacaciones, den para ver a todos los que quiero ver. Y si Rayas está abierto y no hace mucho frío, caerá uno seguro.

      • Chewie permalink
        Martes, 14 diciembre, 2010 05:25

        Yo en el aeropuerto no podré estar 😛 Pero a ver si nos podemos ver en el poquísimo tiempo que estaré en Sevilla estas navidades.

      • Martes, 14 diciembre, 2010 05:32

        Por cierto, ¿hay algo más absurdo e inusable que gravatar?

  2. Ana permalink
    Lunes, 13 diciembre, 2010 11:23

    Que ganitas de verle oiga!!! ^^

  3. Guillermo permalink
    Lunes, 13 diciembre, 2010 11:39

    Como pellizcas el corazon joio!!!

Trackbacks

  1. La lluvia en Sevilla es una… fucking shit « versae
  2. Quisiera comprar globos al por mayor « versae

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