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Una ciudad de verdad

Martes, 8 febrero, 2011

Esta vez, lo prometo, será un post cortico, cortico. Ha sido una semana de trabajo duro, sobre todo al final, cuando se me juntó el viaje a Toronto del sábado con la entrega de un abstract e imagen adjunta para un congreso sobre Arte, Humanidades y Redes Complejas en Budapest.

A partir de la base de datos en la que curré el pasado año como un cosaco, aquella con más de 12 000 obras de arte «barrocas» anotadas con descriptores, hemos estado trabajando sobre ella para intentar explorar y exprimir los datos que contiene y sacar algo de información. Una de las líneas ha sido analizar el número de propiedades que las obras comparten y trazar una enorme red con todas las obras, de manera que los lazos que las unen sean más o menos «gruesos» dependiendo de lo similares que sean sus descripciones. Después de obtener el inmenso fichero con el grafo, tocaba analizarlo, para lo que usé la genialérrima herramienta Gephi. Jugando un poco con ella pude obtener algunas medidas interesantes y un par de visualizaciones. Una más bella que práctica y otra que permite ver de un vistazo cómo las obras se agrupan por temáticas respondiendo al uso de descriptores usados para describirlas. Un descriptor no es más que una manera sencilla de registrar lo que una obra es y cuenta. Así tenemos descriptores para diferenciar si se ha usado óleo, acuarela o alabastro, o si en ella figuran clérigos, campesinos o reyes. El resultado, que no parece gran cosa, da una medida reproducible obtenida mediante análisis, algo que en el mundo de las humanidades se suele hacer a partir del conocimiento experto de los entendidos en la materia y que, por tanto, puede estar sujeto a interpretación.

Obras de arte del barroco hispanoamericano entre 1775 y 1600

Obras de arte del barroco hispanoamericano entre 1775 y 1600. Obviamente, ésta es la bonita.

Pero bueno, hasta el 28 de febrero, Día de Andalucía, no sabremos si aceptan el artículo o no. De aceptarlo una de las cosas buenas es el viaje a Budapest el 7 de junio, una fecha ideal para estar por aquella zona. Cruzaremos los dedos. Puede ser mi primer viaje a Europa del Este.

Como os adelantaba, el otro gran evento del fin de semana ha sido el viaje a Toronto. Un buen día Espe me escribe desde su escuela preguntándome que si me apetecía ir a Toronto en viaje de ida y vuelta. Por supuesto dije que sí. Además coincidía con la celebración del Año Nuevo Chino, lo que podría ser una buena oportunidad para ver esos espectáculos en los que varias personas se disfrazan de dragones y los hacen danzar para algarabía del público asistente. El Año Nuevo Chino, que va ya por el 4709, se rige por el calendario lunar, se celebra tras la segunda Luna nueva después del solsticio de invierno boreal, por lo que casi siempre cae entre el 21 de enero y el 21 de febrero. En esta ocasión en 3 de febrero, Año del Conejo, y nosotros fuimos un día 5, por lo que los grandes pasacalles ya habían terminado. Una quincena más tarde, el 18 de febrero, es el Festival de los Faroles que despide la celebración. Vamos, podemos decir que tuvimos puntería para visitar Toronto, pero como era un viaje organizado y bien barato, tampoco nos quejamos. El precio incluía bus de ida y vuelta y subida a la CN Tower.

Fotografiando un moco pegado en el cristal del mirador de la CN Tower

Fotografiando un moco pegado en el cristal del mirador de la CN Tower

Salimos muy temprano para la escuela de Espe y allí nos recogieron en coche y nos llevaron (pasando por delante de nuestra casa, ouch!) hasta Huron College, pues el viaje era compartido con un millardo de chinos que estudian allí. La ida se hizo más bien corta. La vuelta, de nuevo con tormenta, fue pesada y larga. Al llegar London había sido envuelta en otro de esos mantos de mierda blanca que la cubren de vez en cuando. Los más optimistas dicen que solo queda un mes. Según la tradición del Día de la Marmota, si el 2 de febrero el bicho sale de su madriguera después de hibernar y «no ve su sombra» porque está nublado, dejará la maldita madriguera y significa que el invierno será corto. Pero si «ve su sombra», entonces volverá para adentro la muy hija de puta y la pesadilla durará seis semanas más. Este año parece que la condenada ha salido, por lo que el invierno debería ser corto. Eso habrá que verlo.

– ¡Qué tradiciones más locas! — dijo el sevillano mientras se ponía el capirote.

 

Día de la marmota en Punxsutawney, en 2005 (Fuente: Wikipedia)

Día de la marmota en Punxsutawney, en 2005 (Fuente: Wikipedia)

Lo cierto es que la CN Tower impresiona, la segunda torre más alta del mundo y la que tiene el mirador más elevado. La torre se construyó en 3 años, eso sí, trabajando más de mil personas y las 24 horas del día. Sorprende que eso sucediese en 1976 y que más de treinta años después nosotros necesitemos al menos el doble para las setas de la Encarnación, y sin visos de final por el momento.

En el mirador de la torre, a 447 metros, hay una parte donde el suelo es de cristal. Acojona un poco bastante, la verdad. Pero una vez das el primer paso ya te sientes seguro incluso para saltar encima. Dicen que aguanta el peso de 14 hipopótamos adultos, lo cual me vino muy bien debido a los kilillos de más que cogí en Navidades. Que conste que ya me he apuntado de nuevo al gimnasio, $36 tasas incluidas en una super estructura enorme para todo el campus incluso con piscina climatizada. Buen precio. Ahora sólo me falta ir.

Cuando ya todo el mundo iba camino al bus de vuelta, Espe, una compañera y yo decidimos subir un poco más, por unos módicos $10, y alcanzar la verdadera zona más alta que se puede visitar. Puedo decir que no valió la pena, pero bueno, ya lo sé. Estuvo bien poder ver la ciudad entera desde allá arriba sin demasiada gente y con cristaleras en lugar de vallas metálicas, lo que permitió hacer fotos para una panorámica que todo el mundo sabe que nunca montaré.

Después de la visita al bastión turístico por excelencia en Toronto, había dos opciones: una era meterse en el mall más grande de Toronto, creo que era el Toronto Eaton Center, o adentrarse en Chinatown e intentar cazar alguno de los eventos de la semana de su Año Nuevo. Optamos por lo segundo, pero no vimos un carajo de celebraciones. Toronto es una ciudad de verdad, bulliciosa, con gentes en las calles, con tiendas en la esquina y repleta de vida. Da otra sensación distinta a London. En comparación, sería como vivir en Almensilla y visitar Madrid. Estuvimos un buen rato caminando por las callejuelas del barrio chino. Hay de todo, desde taquerías de verdad al estilo mexicano y certificado por los mexicanos con los que íbamos (bien buenos que estaban esos tacos al Pastor), hasta extrañas tiendas de comidas chinas que daban un poco de repugnancia pasando por centros comerciales chinos donde vendían adornos paras las fiestas, todos en rojo, y cabezas de dragón para disfrazarse.

Quizás lo mejor de Toronto, de lo poco que he conocido, es que puedes encontrar lo que necesites. Y ésa fue nuestra perdición. Quedamos abrumados por las panaderías de pan recién hecho, una churrería que encontramos, los pasteles a mano y una fantástica quesería francesa donde vendían manchego. Tuve que comprar 250gr y algo de queso azul francés. No fue barato, pero poder disfrutar de un bocata en pan de chapata de queso viejo y jamón ibérico es uno de esos placeres incalculables para los amantes de la gordura como yo que viven lejos de la tierra.

A decir verdad no me pareció una ciudad especialmente bella, pero como me pasó con Amsterdam, sí me dio la impresión de que podría ser un buen sitio para vivir por un tiempo. Sevilla no es precisamente grande, pero creo que me he acostumbrado a vivir en el centro y tener cosas por hacer. A los que pensaban que en la capital andaluza no sucede nada, un par de mesecitos los metía yo en este London, a ver qué decían luego.

Vandalismo callejero. Esta juventud...

Vandalismo callejero. Esta juventud...

Y se acabó, quizás no ha quedado tan corto como era mi intención, pero lo he intentado, de verdad. Seguro que me dejo muchas cosas en el tintero, como la tienda que tenía por logotipo a la Vaca que Ríe, o los mini perros con zapatos y chalecos, o los miles de carteles de conciertos (Röyksopp, Benni Benassi, etc) y espectáculos teatrales, o al tío vestido de SuperMan andando por la calle… En fin, Toronto debería estar en mi punto de mira. Mientras tanto, tendré que conformarme con la nieve de London.

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4 comentarios leave one →
  1. Rutigher permalink
    Martes, 8 febrero, 2011 02:51

    Hubiera estado bien que hubieses visto a los personajazos que salen en la foto en el día de la marmota. Supongo que Toronto será una ciudad con una historia bastante reciente, por lo que supongo que edificios antíquisimos habrá poquitos. Y no esperaba menos de tí en cuanto al tour de gordalas que hicisteis 🙂
    Hace 2 segundos ·

  2. Martes, 8 febrero, 2011 04:34

    Ojalá os salga lo de Budapest, es una ciudad preciosa. Si vais visitad los baños Rudas, son auténticos baños turcos, baratos y requetefenómenos.

    Sobre la CN Tower, sinceramente no la conocía, con lo que me gustan los miradores altos tomo buena nota. ¿Conoces el Sky Tree que están construyendo en Tokio? https://secure.wikimedia.org/wikipedia/en/wiki/Tokyo_sky_tree

    • Martes, 8 febrero, 2011 04:47

      Así que requetefenómeno, lo que no es poca cosa viniendo de Fidel. Tomo buena nota, que diría Lopera.

      Parece que la Tokyo Sky Tree va a desbancar a todas las anteriores torres. Y está ya casi lista. Debe molar estar allí arriba.

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