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Crappy Birthday!

Martes, 22 febrero, 2011

Ayer fue el Día de la Familia en toda Canadá. Los poquitos días festivos que los ciudadanos de este país tienen se los toman muy en serio. Tanto es así que hasta los servidores de la universidad se lo tomaron libre y a mí me tocó restablecer un poco el orden en nuestros servicios. Es bastante típico, al parecer, que esos días acudan las familias en masa a algún restaurante especializado en brunch. El brunch es una contracción de breakfast y lunch, es decir, unen el desayuno con el almuerzo, lo que nosotros llamamos «desayaulmuerzo» de toda la vida, y consiste en comer como un mulo desde un poco después del desayuno hasta un poco antes del almuerzo, para evitarte hacer de nuevo esas comidas. Si quieres, claro. Yo aun no he hecho un brunch de esos, pero me consta que en el Cora’s son realmente buenos. Tanto que después de la pitanza los ahítos comensales se marchan a dormir hasta la hora de la cena. Cuánta sabiduría y yo sin haberlo probado aun. Todo se andará.

La parte negativa de que ayer fuese fiesta es que a mí me tocó trabajar y estudiar, como viene siendo ya habitual. Aunque parece que hay un par de asignaturas que casi están ya aprobadas, la famosa sobre CLIPS creo que es definitivamente imposible y las otras dos requieren de un último esfuerzo abismal que no sé si tengo salud ni energías para hacer. Pero habrá que intentarlo, de lo contrario no habrá valido la pena nada de lo hecho hasta ahora en ellas. Fernando Sancho, que tanto me ha ayudado con los temas a la par que me daba más trabajo en el laboratorio, se marcha ya el próximo miércoles. Así que el sábado pasado me apeteció cenar algo tranquilamente sin trabajo de por medio. Fue una agradable cena con él, mi jefe, Diego y Miriam. Fuimos a un restaurante chino de los de verdad, de los que imagino existen en China. Sin rollitos de primavera –bueno, sí había, pero parece que no son muy demandados. Pedimos más comida de la que pudimos comer, sí, por raro que parezca. Pato pequinés –grandísimo descubrimiento–, cerdo con berenjenas, fideos al estilo de Shanghai y otro plato más que se comía enrollado en hojas de lechuga. Todo aderezado con té de jazmín. Realmente riconudo. Un sabor delicioso que jamás hubiera esperado de la cocina china. Tomen buena nota, que diría Lopera.

La cultura oriental es siempre tan mística y tan hermética que me causa la misma expectación que rechazo. Nunca consigo equilibrar lo suficiente mis intereses como para superponer a China o Corea del Sur por delante de mis otras preferencias en cuanto a lugares que visitar. Japón no cuenta :-P. Uno de esos, que en realidad nunca estuvo en mi lista, es Miami, la ciudad que hospeda el festival de música electrónica más grande y mejor valorado del mundo: el Ultra Music Festival (UMF). Desde el primer Creamfields al que fui, allá por 2005, el segundo que se celebraba, supe que era una buena forma de movilizar a la gente para organizar viajes y disfrutar de la música. Hasta ahora ha sido la segunda motivación más importante para viajar en mi vida, la música. No sé ya ni a cuantos grupos, Dj’s y bandas he visto ni cuantos kilómetros he recorrido, la mayor parte de ellos en coche por toda la geografía de la península ibérica. Desde Almería hasta Santander, desde Oeiras hasta Barcelona, desde Sevilla hasta Madrid. Algunos de los mejores momentos que recuerdo los he vivido en festivales, viendo a los grandes, tirado en la tienda en el camping reventado de dormir sobre una piedra o literalmente inundado por una tormenta, o hablando sobre la vida de mañaneo y planificando el siguiente viaje. Los festivales de música han sido más que una afición un modo de vida. Y eso no hubiese sido posible sin los mejores amigos del mundo, para los que me faltan las palabras de agradecimiento por ser cómo son y, pese a la distancia, hacerme notar que siguen ahí, al pie del cañón. Gran parte de lo que soy se lo debo a ellos, es algo que nunca olvido.

Por eso siento tanto no poder ir al UMF con ellos, porque sería el viaje de todos los viajes. Sixto, quizás el amigo rico que todos tienen –no porque le caiga del cielo sino porque es un currante tremendo–, sí va a ir a Miami y yo he intentado ir con él. Pero cuando el pasado jueves fui a comprar la entrada recibí como un mazazo en la cabeza la noticia de que se habían agotado. Incluso tenía ya reservado el alojamiento que, por cierto, tengo que cancelar. He trabajado sin descanso desde que llegué tras las Navidades con un único objetivo, que mi jefe no pudiese decirme que no a unas vacaciones, que se viese obligado a reconocer que me las había ganado, que me fuese, que son mías. Pero ya no tiene sentido. Es cierto que ahora en lugar de a Miami estoy organizando un viajecito a México, al DF y a Xalapa, para visitar a Urani y Shiddarta, que ya va siendo hora de desconectar. Pero mientas eso llega sólo queda trabajo y desazón, es como ver romperse en mil pedazos una meta que estabas a punto de alcanzar. Muy frustrante. Por eso, cuando esta mañana, amargado y estudiando, tocaban a la puerta y resultaba ser nuestro desastroso cartero con un paquete de Correos, sí, de Correos de España, el corazón me dio un vuelco. No podía imaginar, ni por asomo, lo que aquella caja de cartón verde guardaba en su interior. Era, con algo de retraso, el regalo de cumpleaños que necesitaba. Lo que acabaría convirtiendo un crappy birthday lleno de nostalgia y melancolía en un cumpleaños genial con muy gratos recuerdos. Al principio me asusté: dentro de la caja, en primer plano sobre algunos paquetes envueltos en papel de regalo, había una carta de la aduana canadiense. La leí detenidamente, pero el texto central fue revelador.

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Fragata. ¿Fragata? ¡Fragata! Me habían enviado una botella del delicioso vino blanco por excelencia que sirven en La Taberna Alcázares, Fragata. Dicen que es un vino para viejos, que es un vino malo, pero nadie sabe el valor que ese vino tiene para mí y mis amigos. Grandes y memorables noches han comenzado sin aviso con vasos de Fragata y algún que otro «montaíto». Ha sido durante mucho tiempo el lugar donde la noche empieza y el punto de encuentro, sin menospreciar al kioskero de la rebautizada Plaza del Botellín, con Cruzcampo fresquita a 0,5€ hasta un poco pasadas las 9 de la noche. Continué leyendo la carta de la Canada Border Services Agency con detenimiento mientras estos y otros pensamientos me asaltaban. En el papel firmado por el gobierno me indican que la botella contiene alcohol y que la han requisado porque no es un material que en la puritana Canadá se pueda enviar por correo. Así que la botella está en Toronto a la espera de ser destruida a no ser que decida pagarle un viaje de vuelta a la patria. No hay posibilidad de hacerme con ella. «Serán cabrones», pienso mientras en segundo plano mi cerebro ya sabe quiénes son los artífices de tal envío.

Abro entonces el siguiente elemento y me encuentro con el retrato de una especie de cura totalmente desconocido por mí. Guarda cierto parecido con Fermín Yzurdiaga, el director del falangista y extinto Arriba España. En letra pequeña, en la parte inferior de la cartulina, puede leerse: «ORTEGA. VALENCIA». Ya está, definitivamente ya sé quién me envía esto y la identidad del personaje retratado pierde totalmente la importancia en pos de la hilarante estampa que dibuja y el careto del susodicho. Igual piensan que se parece a mí los muy condenados.

El mejor delantal de la historia

El mejor delantal de la historia

Con total certeza abro el siguiente regalito. Una estatuilla metálica de Bender. Perfecta, no puedo decir nada más. Siempre quise tener una y ahora por fin puedo lucirla con orgullo en la estantería de mi cuarto, junto a una foto enmarcada de mi temprana juventud con Jesús, dueño del mejor delantal que existe. Podéis imaginar ahora cual fue mi sorpresa al abrir otro de los paquetes y descubrir que en él estaba el delantal. No es un delantal cualquiera. Una vez se lo vi a través de una foto de Facebook y le dije que por favor me enviara uno igual, que lo necesitaba. Pues bien, no me ha enviado uno igual, ¡me ha enviado el mismo! Estoy seguro de que el que ahora mismo tengo es el que él lleva en la foto, no ha comprado uno nuevo para regalármelo, me ha enviado el suyo. Es difícil de entender el gesto, lo sé, pero significa mucho.

Si antes estaba convencido de quiénes eran los autores del envío, ahora ya no cabía duda. Pero aun quedaba lo mejor. Un pequeño regalo rectangular y con poco volumen, parecido a un libro, estaba aun sin abrir.  Al romper el papel en el que iba envuelto, colores azul cielo y verde pradera empiezan a asomar por entre las rasgaduras hasta que por fin puedo ver de qué se trata. Me siento incapaz de describir lo que sentí al verlo. Un álbum de fotos, foto-montajes, imágenes de esperpentos y viñetas hecho a mano con varios de los mejores momentos que puedo recordar. Hay de todo, desde una foto con mi afro en La Bruja hasta el último Creamfields en El Ejido, pasando por, cómo no, el tenebroso personaje de Carretera Perdida de David Lynch.

Autorretrato con la expresión de mi cara tras ver el último regalo

Autorretrato con la expresión de mi cara tras ver el último regalo

Sólo puedo decir gracias. Gracias a todos vosotros por seguir siendo así, por no olvidaros de mí, por aguantar mis peroratas, por estar ahí y por insistir en que no os olvide. Significáis más de lo que quizás a veces expreso. Pero mejor paro que empiezo a ponerme trascendental. Os echo mucho de menos.

Los Terror-tubbies

Los Terror-tubbies

¡GRACIAS!

Casi parece que han nacido para ser Teletubbies. Las caras encajan a la perfección. Qué artistas. Guardaré este libro con mucho cariño en el sitio en el que se guardan las cosas que más valor tienen, el cajón de los calzoncillos.

¡Regalazos!

¡Regalazos!

PD: Especial mención tiene la foto con una cosplayer vestida de Ashuka Asuka en el Salón del Manga de Jerez hace ya ni sé cuántos años.

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14 comentarios leave one →
  1. Guillermo permalink
    Martes, 22 febrero, 2011 10:35

    de verdad… BRAVOOOOO!!!!!!!!!!! BRAVIIIIIIIIIIIIIISSIIIIMOOO!!!!!! El montaje de los terror-tubbies….

    Muy entretenido el post… Pero sabes? pense que entre la retahila de regalos iba a haber una entreda para el UMF… cual desenlace de pelicula de Antena 3 “Amistad Inesperada” o algo asi XDD

    Un abrazo!

    • Martes, 22 febrero, 2011 10:41

      Amistad Inesperada, XDD Me has hecho recordar un script que escribí hace unos años que generaba títulos para películas de sobremesa de Antena3. Era fenómeno.

      Pero qué va, bastante les habrá costado a los pobres enviar una caja a Canadá lo suficientemente grande como para meter una botella de vino, más la botella, más el Bender, etc. Y con lo resentida que está la economía.

  2. Sergio permalink
    Martes, 22 febrero, 2011 10:47

    Jajajajajajajajaja, noooooooo, tio, has puesto la foto de los terrortubbies (tio, así también lo bautizamos nosotros XDDDD). Menos mal que te ha llegado, después de lo que nos dijeron en correos empezábamos a temer lo peor. ¡¡Vaya putada el fragata, tio, cabrones canadienses, hubiera estado bien que hubieses brindado por nuestra salud!!. Lo del cura palomeque fue una paranoia que me encontré una buena mañana en el limpiaparabrisas de mi carro cuando iba a currar. Me quedé o_O. Si quieres, puedes quemarlo XDDDDD. Respecto al libro del terror decir que nos costó su trabajo, pero también nos metimos una buena panzá de reir, viendo los montajillos, y pensar que cara se te quedaría al ver semejante aberración. Tu cara en el sol era un frame que pillamos en el metaconcepto realizado en Aracena XDDDDDDDD, bueno y lo demás forma parte de la historia 🙂 ¡¡Un abrazo!!

    • Martes, 22 febrero, 2011 10:52

      Aun puedo quitar la foto de los Terror-tubbies, pero creo que merece un espacio en la historia de Internet 🙂

      • Ana permalink
        Martes, 22 febrero, 2011 06:02

        No la quiteee, es genialísima, nuestras caras lo expresan todo junto al rechoncho cuerpecito 😀

  3. Martes, 22 febrero, 2011 11:16

    ¿Ashuka? ¡¿Ashuka?! ARGHHHHHHHHHHHHH Know your Evangelion!

    Pataleta otaku aparte, menudos regalazos, eso es lo que uno quiere recibir cuando está en la distancia.

  4. Martes, 22 febrero, 2011 05:10

    Esos regalos son los que necesitaba en una mañana helada y de “des-fiesta” 🙂
    Recuerde que después de la tormenta siempre viene la calma, no vea el lado negativo de las cosas, quizás pueda ir el próximo año “Quien lo sigue, lo consigue!” y respecto al viaje a México… ains, seguro que le viene genial para desconectar, reencontrarse con amigos, enchillarse y hacer fotos de lugares paradisacos y del populacho.
    Nuevamente, Crappy Birthday G. 🙂

    (})

  5. Ana permalink
    Martes, 22 febrero, 2011 06:03

    Al final lavó el delantal y todo no? jajajjajajaaaaaaaaaaa

    • Martes, 22 febrero, 2011 09:01

      NOOO, tiene churreteiros!

      • Ana permalink
        Miércoles, 23 febrero, 2011 03:28

        ¡¡Peeero bueeeno!! :S, en fin, a sí recuerdas los olores ricos de tu tierra 😛

  6. Jesus permalink
    Miércoles, 2 marzo, 2011 08:00

    No sabes cuanto me alegro de que te cambiara tanto el dia este regalo, y de la especial mencion a esa foto mortal, sabia que teniamos que ponerla 🙂

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