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Y caí enfermo

Lunes, 18 abril, 2011

En la noche del jueves al viernes tuve un sueño. Fue, como es habitual cada vez que recuerdo uno, un poco extraño. De hecho, sin saber muy bien cómo, acabé en mi cuarto de cuando vivía en La Alameda cortándome las uñas de los pies, pero será mejor no enreverbenar. En el sueño la protagonista era una de tantas chavalas de las que me enamoré en mi adolescencia, cuando el amor aun era algo maravilloso y tortuoso y sólo al alcance de unos pocos privilegiados o desgraciados. Qué intensa era la vida entonces. Creo que fue subiendo las escaleras de un bloque de mi barrio natal, con esas barandillas rojas de un eco muy peculiar, que la descubría por casualidad, de repente, sonriendo con unas amigas que se desvanecen y quedándonos únicamente ella y yo, literalmente, en un espacio sin tiempo, en la entre planta de ninguna parte. Hablamos de cosas que no recuerdo y de manera natural comenzamos a abrazarnos y nos fundimos en un beso, casi a escondidas, convertidos de nuevo en niños con ansias de crecer, en amantes inocentes. Pero claro, como otras muchas, hasta en mi puto sueño, tenía uno de esos novios chungos, un cani o vete tú a saber qué, del que nos teníamos que esconder. El sueño fue muy emotivo y delicado. Con los años uno lo piensa, reflexiona sobre el pasado y resuelve que en realidad pudo haber sido la mezcla de lo prohibido con una pequeña atracción lo que la empujaría a hacer cosas así. No hablo de mí en particular. La emoción de lo furtivo, el placer de lo prohibido.

A ella la descubrí hace poco en la marasmo de las redes sociales y, efectivamente, lo que parecía ser su novio actual era algún otro espécimen de chulillo de barrio. Qué poco cambiamos por dentro. Su cara, si bien aun conserva un atisbo de la belleza que una vez tuvo, acusa ya el paso de los años. Sigue rezumando belleza y el mismo magnetismo especial, pero le falta frescura, le falta la fuerza de la juventud. Esa energía que vamos perdiendo sin darnos cuenta y que es irrecuperable. Ha cambiado y el tiempo nos vapulea a todos por igual –aunque hay quien parece dormir como el Sr. Burns. Reconozco que estuvo bien verla como era antes y verla como es ahora. Supongo que para mi subconsciente seguirá siendo la misma niña y evocará en mí el mismo tipo de sentimientos. Puede que siempre la recuerde congelada en los 15 años.

No quiero que eso me suceda con aquellos que de verdad aprecio, que llegue el momento en que ni siquiera quiera ir de visita o que al ir no los soporte porque todos hayamos cambiado. Sé que me contradigo. Un día digo que no hay otra manera de mantener las relaciones importantes desde la lejanía y es la única forma de amistad que perdura en la vida adulta; y al día siguiente pienso «pues menuda mierda». Ya voy teniendo ganas de hacer un viajecito a España, aunque sea breve. Y ya que me quedé sin México con más motivo. Mientras escribo esto vuelve a nevar en esta ciudad. Los copos son de los más grandes que he visto hasta hoy, pero se derriten al llegar al suelo porque la temperatura está aun por encima de cero, uno o dos grados. En cuanto se vaya el sol sí que va a ser divertido. No falla, guardo las botas de nieve y el tiempo se pone feo de nuevo.

Un cordial saludo a todos, todas y todes

Un cordial saludo a todos, todas y todes

Hoy es Domingo de Ramos y como dice Ana yo debería estar maldiciendo públicamente el estruendo de la Semana Santa de Sevilla mientras pasa por debajo de mi balcón en Sierpes. Qué cantidad de improperios solté el año pasado y qué ruidoso e incómodo que es para los que viven en el centro y no la sienten como algo especial. Es extraño que nunca pase nada en este país. En Andalucía, como siempre hay algo para el que lo quiera o pueda celebrar, el tiempo se pasa más entretenido. Aquí, nevando en abril, la cosa se pone jodida. La expectación pasa a ser indiferencia, de ahí a la amargura, la frustración, luego la depresión, más tarde la esquizofrenia, el coraje, y por último la ira. Debería salir a la calle con un puto lanzallamas y fundir la nieve de las casas y las carreteras. Seguro que me convierto en el héroe local. Eso o me meten en la cárcel por perturbado. Al menos sería entretenido y podría salir bajo fianza, recoger mi bicicleta de donde la están reparando y pasear con sonrisa cínica y mirada perdida, a lo Jack Nicholson en El Resplandor.

Arañitas en casa

Arañitas en casa

A ver si por lo menos esta nevadita mata a unas cuantas ardillas de mierda. Las hormigas en casa, con la supuesta llegada del buen tiempo, han ido mermando mientras que las arañas crecen y se multiplican. Quizás debería introducir salamanquesas para que acaben con ellas, y luego serpientes (o bichas, como se decía antaño) para que aniquilen a las salamanquesas, y luego águilas para que exterminen a las serpientes, y luego… Aunque quizás mejor compro un poco de Cucal, que si acaba con las cucarachas seguro que también con las arañas.

Para colmo de los males el sábado debí coger frío mientras esperaba el bus bajo la lluvia. Íbamos al United, un supermercado chino enorme que está desbancando a las grandes potencias locales poco a poco. Y no me extraña, no sólo es el más barato sino que además tiene de todo. Incluso aceite de oliva La Española, aceitunas manzanilla o altramuces (little pussies). El caso es que desde el sábado por la tarde, después del primero de los cuatro partidos del siglo que jugarán el Madrid y el Barça, no paro de moquear y tengo ya la nariz como el culo de un mandril. Qué cosa más incómoda. No me ha dado fiebre ni nada por el estilo, es únicamente un catarro como un piano. Y muy incómodo. Es la primera vez que me resfrío en Canadá y es lo más cerca que he estado de la enfermedad desde que llegué. Supongo que parte de la culpa la tiene salir a la calle sintiendo moralmente que es primavera y encontrarte con temperaturas de pleno invierno en cualquier ciudad decente.

Se acabó. No tengo mucho que contar esta semana, que recuerde, y tampoco me conviene pasar demasiado tiempo delante de la pantalla. Así que doy por concluido esta anodina entrada con una saeta semanasantera.

Actualización: Sigue nevando, ya bajo cero, y las calles vuelven a estar blancas. Otra vez. Otra puta vez.

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6 comentarios leave one →
  1. Jesus permalink
    Lunes, 18 abril, 2011 01:19

    ¿Little pussies? que fuerte, crei que lo de chochitos solo era aqui, increible.

    Pues si ya va pegando un viajecito pa aca, 30º estamos teniendo durante el dia, y las noches…el susurro de un angel, lo malo es que dentro de 1 mes estaremos de nuevo en el infierno y ya ni se podra dormir.

    • Lunes, 18 abril, 2011 01:42

      No, qué va, la traducción es totalmente mía. La usamos para explicarle a Karthick lo que significaba decir chochitos a los altramuces 😛

  2. Sergio permalink
    Lunes, 18 abril, 2011 04:50

    ¡¡Maldita enfermedad!! Yo ahora sufro los estados alérgicos, aunque en Valencia apenas lo noto pero en Sevilla. No te preocupes por las temperaturas, en Sevilla vuelven a dar lluvia para Semana Santa y las temperaturas bajarán. Y parece que en Feria lo mismo (¡¡que novedad!!), así que disfrutarás del averno cuando llegues. Tío, móntate esa cadena trófica en tu keli, lo podrías grabar como documental y todo.

    • Lunes, 18 abril, 2011 05:06

      XDD The Javier Trofic Chain’s Show! Seguro que sería líder de aduciencias.

  3. Guillermo permalink
    Lunes, 18 abril, 2011 05:13

    ¿Quien te iba a decir a ti que ibas a echar de menos la Semana Santa?

    • Lunes, 18 abril, 2011 05:42

      No la Semana Santa, sino poder vociferar y criticarla a gusto lo que extraño. Aquí, si te quejas de todo, como es más o menos habitual en el carácter andaluz, te llaman amargado. Tienen tanto que aprender.

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