Skip to content

Viszlát, Budapest!

Lunes, 13 junio, 2011

(Por recomendación de Pepe Chaso, el típico vídeo que acompaña a cada entrada lo pongo al principio)

Amanecía en Budapest en mi último día de viaje. Quizás sea por estas fechas, el verano, que todas las mañanas de la ciudad comenzaban con una espesa neblina quemando el cielo para, después de algún chubasco, abrir completamente justo a tiempo de contemplar la belleza del atardecer aquineo. Las noches, de pocas horas de oscuridad –antes de las 5 ya es completamente de día–, se disfrutan en manga corta, aunque de vez en cuando no esté de más alguna sudaderita para el relente.

Este viaje ha sido especial, por mucho motivos. Pero lo primero es hablar un mínimo de la conferencia que me ha brindado la oportunidad de conocer mi primer país de la Europa del Este. En resumen podríamos decir que todo fue bastante bien. Finalmente el ponente fue mi jefe, así que lo más que yo tuve que hacer fue contestar alguna pregunta acerca de la metodología usada y la diferencia entre crear una arista cuando entre dos nodos comparten un número determinado de propiedades iguales y el filtrado topológico según el rango del nodo. Poco más. Mi impresión también fue buena en cuanto al nivel de la presentación, no sólo por la profesionalidad y claridad que demostramos, sino porque parece existir una tendencia actual en centrarse sólo en la representación del conocimiento en forma de grafo, adornándolo con florituras, pero sin responder en realidad a ninguna pregunta de investigación. Es en este punto donde creo que destacamos de entre los demás. Quizás no con las visualizaciones más bellas, pero sí las más útiles, tanto en cuanto nos están ayudando a avanzar en las líneas del laboratorio. Incluso el presentador de las charlas hizo una mención especial de la nuestra resaltando la alta calidad y relevancia. Muy orgullosos que nos quedamos.

El Dr. Juan Luis Suárez en la presentación

El Dr. Juan Luis Suárez en la presentación

Tras las charlas nos dieron una vuelta por el Ludwing Múzeum, con unas exposiciones un poco extrañas, pero valió la pena, sobre todo porque fue gratis. Después de la visita y un té nos fuimos al hotel donde, si todo había salido bien, debía encontrarme con Sergio y comenzar la facción turista de mi viaje. Y casi de forma sincrónica, al llegar yo llegaba Sergio. Esa noche se quedaría en mi habitación del K+K Hotel Opera y ya a la mañana siguiente iríamos el fenómeno Aboriginal Hostel recomendado por Fidel. No sin antes, esa misma noche, ir a comer a uno de los restaurantes mejor puntuados y asequibles de TripAdvidor, el Cafe Kor, que no defraudó, qué nivel de comidas. Mi plato, un solomillo a base de goulash, estaba más que delicioso. La nota agria la puso un postre que pedí casi por equivocación y que, con una cantidad de arándanos exagerada, hizo desmerecer un poco la exquisita pitanza previa. De cualqueir modo no parece haber una gran tradición de comida húngara. Descontando los fritos, rebozados y los estofados, no hay mucho más allá; por eso no es difícil encontrar una gran variedad de comida italiana con algún añadido especial, como la pechuga de pato en salsa de mostalza dulce, ragout de fussili y sopa de goulash del Kiadó (que significa, literalmente, para alquilar). Éste sitio nos lo recomendó July, una húngara del hostal, guapísima, pequeñita, rubia, descomunal, muy sociable y bastante elástica, si atendemos a cómo se sentaba en las sillas. Así como una bebida llamada Fütülős Bodia, mejor que el Unicum, y que no llegamos a probar. Lástima.

Grumetillo jugando en un charco cerca del Bastión de los Pescadores.

Grumetillo jugando en un charco cerca del Bastión de los Pescadores.

En lo turístico es cierto que la ciudad completa puede verse entera en dos días, muy intensos, pero dos días. Nosotros, al contar con cuatro, nos lo tomamos con más calma. Es muy abarcable caminando y aun no hay grandes oleadas de turistas. En el metro, por ejemplo, que es una atracción en sí, es muy difícil encontrarlos. También es cierto que si te asomas a la calle Váci está atestada desde bien temprano hasta muy entrada la tarde. No en vano es una de esas calles que te recomiendan evitar a partir de cierta hora. Pese a todo, pasear por cualquiera de los distritos principales no da ni de lejos sensación de inseguridad o agobio. Una de las plazas con más mala pinta, y que a Sergio le recordaba a la barcelonesa Plaça Catalunya, es la Blaha Lujza tér, donde sí que te encuentras a los tiraos de turno bebiendo y hablando en voz alta. Nuestro hostal, bueno, nuestro apartamento independiente a precio económico, que incluso está en otro edificio diferente, parece estar en una zona humilde del centro, muy cerca de esa plaza, pero muy bien comunicado, ya sea para las bocas de metro o tranvía o para los bares nocturnos de la ciudad, que merecen mención a parte.

Los ya de por sí numerosos bares y locales de la ciudad se ven aumentados por las terrazas que abren en verano. Puedes encontrar de todo y en tan sólo cuatro días visitamos algunos de los más interesantes y famosillos, en concreto dos:

  • Corvintető, con dos plantas, una con música electrónica tipo dubstep, techno e incluso breakbeat, estuvo bien volver a escuchar ese estilo en una sala. La otra planta es en realidad una terraza en la azotea del edificio, que por lo demás está completamente abandonado. No tiene carteles indicativos pero si vas a las horas adecuadas la puerta estará abierta con los típicos seguratas vestidos de amarillo y una pequeña cola para entrar. La salida del garito es de lo más surrealista, pues hay que ir a otra sala tipo lounge y decirle a un tipo que quieres salir. Entonces el nota golpea unas puertas metálicas que resultan ser las de un ascensor. Según va llegando, por las dos únicas ventanitas de esas puertas se deja ver la luz de la cabina. Genial. Se abre la puerta con la típica vaya metálica y bajas los 5 pisos que antes tuviste que subir por escalera. Y cuando sales, no lo haces a la calle, sino a otro bar a unos metros. Increíble, toda una experiencia. Lamento no tener fotos ni vídeos para mostrar, pero no salimos con la cámara ninguna noche.
  • Szimpla. Éste es también toda una institución en Budapest. Es, por supuesto, otro edificio viejuno y abandonado pero muy bien preparado. Tiene una sala a la entrada, una terraza enorme, otra planta con otras salas más pequeñas y sirve comidas hasta las tantas de la madrugada. La pizza por 2€ entra sola y está riconuda. Es como el típico sitio donde empezar aunque la gente se pega allí las horas y las horas.

Estuvimos en otros muchos, como el Kuplung con su mesa de ping-pong, el Morrisons’s Music Pub con su karaoke y sus chaveas, el Csendes genial para tomarte un té y un bocata, el Old Man’s del que salimos escopeteaos al ver que la cerveza costaba la barbaridad de 3€ (fácil se acostumbra uno a los precios de la cerveza en Budapest, y es que casi no bebimos agua). Y otros tantos que estuvimos tanteando. Nos fuimos a ninguna de las discotecas más conocidas, como la Rio, el barco A48 o la Dokk Studio, en la que había un festival con Popof y Paul Kalbrenner entre otros, y es que estaban demasiado lejos y el tiempo se nos iba entre unas cosas y otras.

Sergio reventado en el Csendes el último día de viaje.

Sergio reventado en el Csendes el último día de viaje.

La Gran Sinagoga, la Plaza de los Héroes, los puentes, el City Park, la Basílica de San Esteban, el atardecer en el Danubio, pasear en bici por la Isla Margarita, etc. Hay cosas muy interesantes que ver y hacer, pero de todas las citas obligadas, el Bastión de los Pescadores y el Parlamento, cada uno situado a un lado del río, las antiguas Buda y Pest, se llevan la palma. Tienes que subir un buen trecho para el bastión, no tanto como la Citadella, pero desde luego que vale la pena, no sólo por las vistas sino por la construcción en sí. Ver cómo el Sol atardece dorando la fachada del Parliament desde esa altura mientras un húngaro viejo y borracho toca un extraño instrumento y le dice a los turistas japoneses «konichiguá» es toda una experiencia. Y es que Budapest está llena de personajes con los que te tienes que reír. Intentaré hacer un Top 5:

  1. El Húngaro Pasao, que ya os he descrito y que además era para verlo caminar o encenderse un cigarro. Lo mejor fue cuando se les puso a bailar a un grupo de chavales que estaban tranquilamente fumándose un petardo al lado de nosotros.
  2. BurgerMan. Éste tío era un máquina, en una callejuela camino al hostal, nos encontramos con una hamburguesería de las de antes, no de las super cadenas de ahora, y el tipo que la llevaba no tenía ni papa de inglés. Al final pedimos una hamburguesa con queso y el nota nos puso unas hamburguesas dobles gigantescas, todo por menos de 4€. Era genial cuando por momentos parecía que iba a matarnos y al segundo siguiente estaba sonriendo. Como al pagar, cuando le preguntamos que cuánto era y le dije que si podría hacer la división en lugar de cobrarlo junto, el tipo de repente cogió una calculadora y comenzó a casi gritar algo en húngaro. A los dos segundos estaba otra vez riendo. Qué personaje.

    (Sugerido por Fidel en su comentario, yo no podría expresarlo mejor) 
  3. El Chófer del Futuro. Después de un día de pateo intenso, tocaba bajar de la colina donde está el bastión y decidimos coger un autobús. Craso error. El conductor tampoco sabía inglés (parece que sólo la gente más joven lo habla). Intentamos por señas preguntar cuánto era pero fue inútil. Menos mal que había un pasajero que nos ayudó con la traducción al húngaro y nos explicó. Pero nada, el chófer, con un gesto de su mano derecha, nos dijo que no pasaba nada, que nos sentásemos y disfrutásemos de las vistas. Anda que sí. Metió 5ª y bajó la colina a la puta velocidad de la luz, casi nos cagamos en el viaje.
  4. Dance Machine. Este tipo era brutal. Nos lo encontramos en la sala de baile del Corvintető y con sus movimientos ultra enérgicos deslumbraba a todo aquél que pasaba por su lado. Eso sí, sin moverse del sitio que sus pies jamás se levantaban, y si lo hacían volvían automáticamente a su posición de origen, por lo que ne términos netos no había movimiento. Era alucinante ver cómo se movían las gentes en ese garito, qué manera de bailar. Mención menor merece Tito Calambres, que parecía poseído, o Amy la Drogada, que sólo podía morderse el labio inferior mientras sus amigas la asían para que no cayese al suelo en la fauces de algún buitre que por la pululaba.
  5. El Guía del Infierno. Podría decir que este es el más personaje de todos los que nos encontramos. En la Gran Sinagoga Judía, la única atracción por la que pagamos, tuvimos la suerte de que hubiese un guía que hablaba español a la hora en que entramos. Pero el nota estaba hecho mixtos, juraría que de resaca. Mirábamos estupefactos cómo los guías de otros idiomas contaban anécdotas y no paraban de hablar y descubrir detalles sobre la historia de la sinagoga, la vez que nuestro guía, el tipo de persona que siempre va con un anorak, se quedaba trabado una y otra vez y a veces incluso caía en barrena y parecía que hubiese que darle con un palo o algo. Básicamente no me enteré de una mierda de lo que dijo, pero que hartón de reír. Hasta su caminar era extraño.
La Iglesia de San Matías

La Iglesia de San Matías

Además de estos personajes, las gentes de Budapest parecen bastante simpáticas en general. Un hecho que me llamó la atención fue que en el Gran Mercado nadie te atosigaba, es más, a veces dejaban sus puestos sin atender y tenías que ir a buscarlos a ver dónde estaban si tenías alguna pregunta. Durante la noche también me resultaron respetuosos, eso sí, son unos borrachos, como en todos sitios. Caminar por la noche en Budapest con ese aire romántico y casi vestigio de la etapa comunista, por entre las calles de edificios casi en ruinas pero bien equipados en el interior, con fachadas destruidas y descuidadas, da la sensación de pasear por la Sevilla de hace 10 ó 12 años, cuando aun podías encontrar sitios como La Sala Endanza o La Bruja, en pleno centro y dentro de sitios un poco dejados. Parece que la «gentrificación» de Budapest está aun por llegar, es una ciudad que empieza a despertar, la media de edad de la gente que puedes ver por la calle suele ser joven y mantienen costumbres que hasta hace 2 años eran habituales en la capital andaluza, como compara una botella de vino pasada la media noche y tomártela tranquilamente mientras charlas con un amigo a la orilla del río. Pensando sobre la diferencia entre una y otras ciudad es inevitable lo mal que se está europeizando Sevilla y, lo peor de todo, que puede que sea el camino que Europa haga seguir a los nuevos países del Este. También es cierto que los aquincenses son más respetuosos y siempre que los ves tomando algo es para acompañar una conversación, no beber por beber; y que los garitos, los que están en edificios abandonados, no son centros okupados ni nada por el estilo, son sólo viejos pero muy bien pensados.

Puente de la Cadenas.

Puente de la Cadenas.

Y eso es todo. Sólo mencionar de pasada la maravilla que es, tras pasar unos días de intenso caminar, relajarse en los baños termales Rudas, te dejan como nuevo. Ha sido un viaje muy completo que tardaré en olvidar. Una pena que no pueda comentar las jugadas una y otra vez con Sergio. Pero es lo que hay, la que tenemos que hacer es ir preparando ya otra visita, no a Budapest, donde no creo que vuelva, pero sí a alguna otra, que hay aun muchas ciudades esperando en Europa del Este.

PD: Pensaba no decir nada acerca de la mujer húngara. Vine al país pensando que serían monstruos con bigote, según mi amiga rumana me las había descrito. Será rivalidad, supongo. Porque Budapest es Europa del Este y la belleza natural de los cuerpos femeninos es desconsoladamente sutil. A veces es como si tuviesen miedo de ser tan brutalmente guapas, como si las persiguiera un fantasma que les impide derrochar toda la frescura que tienen. Andan casi moverse, sin suntuosidad, sin presumir, sin cuerpos voluptuosos o neumáticos. Lastimosas y frágiles. No tienen demasiadas curvas aunque sí todo muy bien puesto y turgente, como diría Ana. Normalmente blancas de piel y, lo peor de todo, lo que hace que te quedes hipnotizado, son las miradas. Una amalgama de colores que viran de gris al miel, pasando por el verde y el azul. Así es Budapest, una ciudad que despierta con la fuerza de la juventud y que también me ha hecho reflexionar un poco sobre los lugares que cada uno ocupa y se fuerza por mantener , a veces incluso sin darse cuenta de que va siendo hora de ceder el paso a las nuevas generaciones.

Atardecer en Budapest

Atardecer en Budapest

Actualización 13 de junio 2011. El comentario de Fidel, a quién agradezco de nuevo por toda la información, me ha recordado lo brtual que es el húngaro como idioma. No se parece a nada que os podáis imaginar, aunque no tiene acentos en las consonantes como el polaco. Ni una sola de las raíces de las palabras me resultaron similares, aunque la pronunciación sí parece asequible una vez que sabes algunos trucos. Os dejo la lista de palabras imprescindibles que usamos en nuestro viaje junto a una pronunciación aproximada y su significado.

Español Húngaro Psudo-fonético
Hola Hello Jélo
Adiós Viszlát Vislat
Gracias Köszönöm Kusúnum
Igem Íguem
No Nem Mne
Por favor Kérjuk Kíriuk
Perdón Bocsánát Bushanot
Disculpe Elnézést Enishist
Eres interesante Ön érdekes Unírdikes
Eres guapa Ön a szép Unasip
¡Ayuda! Segitség Cheguitshig
Anuncios
8 comentarios leave one →
  1. Lunes, 13 junio, 2011 03:58

    Me alegra mucho que te haya gustado Budapest, no podía ser de otra forma. Por lo que comentas del piso independiente del Aboriginal Hostel, si no te dieron el mismo que a mi tuvo que ser muy parecido.

    Lo de BurgerMan me ha recordado a http://www.youtube.com/watch?v=eagDCH5eeYc xD El húngaro es el auténtico idioma del infierno, no se entiende ni una sola palabra, ¡bestial!

    Por último, lo he flipado con la foto de la Iglesia de San Matías. Es impresionante, de exposición.

    • Lunes, 13 junio, 2011 04:19

      Exactamente, Fidel, así nos sentimos ante el BurgerMan XDD Me tomo la libertad de añadir una actualización sobre el idioma con ese vídeo.

      Y muchas gracias por lo de la foto. He decidido comprarme por fin una cámara en cuanto tenga huedeles, que el defecto del sensor de la mía ya me estropea demasiadas.

      • Lunes, 13 junio, 2011 06:20

        Espero que puedas sacar el dinerillo para pillarte una reflex, porque con el fabuloso ojo fotográfico que tienes seguro que le sacas partido. Ya me avisarás cuando te decidas a comprarla, por ahora si fuese una Nikon te recomiendo o una D3100 si vas a lo barato o una D7000 si no.

      • Lunes, 13 junio, 2011 06:30

        Después de algo más de 3 años con una Canon me está costando mucho decidir su cambiar a Nikkon. La D7000 está en mi punto de mira. ¡No sé qué hacer!

  2. Lunes, 13 junio, 2011 06:07

    Pedazo de viaje! Me alegro que lo pasaras bien 🙂

    Por cierto, estoy con Fidel, vaya fotaza la de la iglesia de San Matías, me he quedado alucinado mirándola durante un rato, me encanta.

    Un abrazo!

  3. Sergio permalink
    Lunes, 27 junio, 2011 12:06

    Muy buen resumen del viajecillo Javi, aunque al final no has dicho los motivos especiales del viaje ¿o si?. Comparto, obviamente, las impresiones sobre esa ciudad, aunque discrepo contigo entre el top five que el de la sinagoga esté en la posición más alta de la tabla, aunque ya te digo es tan díficil seleccionar el mejor, el burger man me impactó tremendamente, XDDD. Debo decir que Budapest no era de mis destinos que tenía en mente, pero da igual, la sorpresa fue mayúscula. Cierto es todo lo que te dicen en guías e informe sobre esta ciudad, cada periodo, época han dejado su sello estampado en Budapest (al menos lo creo así cuando caminábamos por sus lugares, porque buenos pateos que nos dimos).

    Lo que si haré a partir de ahora es informarme a fondo sobre la historia ciudad que vaya a visitar (una cosa que aconsejo a todo el que no lo haga como yo). Después de la vuelta comencé a indagar sobre los sitios por los que pasamos y por la historia en sí, y algun que otra apunte si que me impactó.

    p.d: Te contaré el viaje de la muerte de vuelta a Valencia, aunque lo repetiría de nuevo sin dudarlo, con tal de echarnos unas risas y unas cervezas (que barbaridad, que no probamos el agua)

    • Martes, 28 junio, 2011 07:58

      Sin duda, lo de la escultura con los zapatos de los judíos que fusilaban y tiraban al mar hubiera sido un cosa extraña más sin conocer su historia. Yo siempre intento documentarme un poco cuando viajo, pero nunca lo consigo y así, por otra parte, todo es nuevo. Tengo que mejorar eso.

      Un abrazo.

      PD: Así llegué yo aquí deshidratado perdido 😉

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: