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El Homecoming y mi visado

Viernes, 30 septiembre, 2011


(Un poco de música de la que escuchan aquí los shaveas.)

Llegó, el puto visado llegó, como era de esperar, el 1 de octubre. Justo un día después de la fecha límite que tiene la universidad, al parecer, para inscribir a los nuevos alumnos. Menos mal que Maruca me ha ayudado a tratar con los del gobierno innumerables veces y, según el agente que te tocase al teléfono, te daban más o menos información. Al final, el lunes 25 nos dijeron que mi visado estaba aprobado y que saldría al día siguiente desde Alberta y podría tardar entre tres y cuatro días en llegarme a casa, a la antigua. Como era de esperar fueron cinco días. Ya debería estar acostumbrado a que me pase estas cosas, pero quién puede acostumbrarse a algo así. También nos dijeron que no tenía que salir del país, que me enviaban el visado tal cual por correo, por lo que ahora queda el papel como un anexo fuera del pasaporte que no me atrevo a grapar por si las flies.

Ya no seré un sin-papeles en Canadá hasta el 2016.

Ya no seré un sin-papeles en Canadá hasta el 2016. (Ésa es mi antigua dirección).

Por suerte, como toda la documentación para el proceso de mi registro como estudiante, esto es, los certificados académicos de notas, llegaron a tiempo, tras hablar con la secretaria del programa –si es que ese ésa es su posición– parece que por un día tampoco me ha van a dejar fuera. Así es que si todo sale bien, para cuando leáis esto seré ya un alumno oficial inscrito en el programa de doctorado de Estudios Hispánicos de la University of Western-Ontario. Y todo para poder seguir trabajando y haciendo lo que me gusta. Porque ésa es otra. Sin visado no soy alumno, y si no soy alumno no tengo contrato, ni seguro médico, ni bono-bus gratuito, etc. Así que, en resumen, este mes voy a tener que estirar el dinero porque no voy a cobrar un céntimo. El atraco de la matrícula de Espe tampoco ayuda. Esperemos que haya alguna manera de compensar ese mes en las restantes pagas, porque una cosa es que me guste mucho lo que hago y otra trabajar por amor al arte o for fun, como dicen aquí. Espero que mañana se me aclaran todas estas dudas.

De repente, aunque está a años luz de lo que es ser un ilegal, a veces me he sentido extraño. Lo primero que te dicen es que no puedes abandonar el país, si lo haces estás obligado a permanecer fuera hasta que consigas el visado para entrar. Pero como el visado lo solicité desde dentro de Canadá llega a una dirección canadiense, así que no podría acceder a él a menos que alguien me lo enviase gentilmente. Lo segundo es el extraño buffer en el que entras y que tiene un máximo de 3 meses tras los cuales, si aun no tienes visado, debes abandonar el país. Lo tercero es la asistencia médica. Más me valía no enfermar. Sin permiso temporal de residencia no puedes hacer nada en este país. Supongo que será igual en el resto del mundo. Te sientes mal, impotente, frustrado. Sé que no es ni por asomo lo mismo, pero todo esto me hizo pensar en la cantidad de personas que cruzan cada día las fronteras y la cantidad de escollos que se encuentran tras, en muchos casos, haberse jugado la vida. Y aun así les merece la pena. Ser ilegal no debe ser fácil. Cuántas veces en este breve tiempo he deseado que hubiese un espacio de intercambio económico y movilidad de trabajadores como el de la Unión Europea.

Qué fácil es hacer eso en la vieja Europa y cuántas ventajas tiene. Ejemplo perfecto de ello son Jesús y Ana, que ya han encontrado trabajo en Manchester, los dos, en apenas dos meses. No son los trabajos de sus vidas, pero ya tienen un sustento, una bella casita y otro futuro por delante, muy distinto al que parecía que les quedaba en Sevilla. Me alegro un montón por ellos. Ahora puedo ver los pasos que están dando y sentirme identificado en la mayoría de ellos. Empezar de cero en un nuevo lugar parece que conlleva una serie de patrones que se repiten, tanto de burocráticos como sentimentales. Les queda mucho por aprender a los unos de los otros, convivir es siempre complicado, al menos a mí me lo ha parecido así desde que dejé mi hogar hace ya más de 5 años. Es otra forma de crecimiento que enriquece y del que uno aprende bastante, tanto de sus errores como de los del resto. También es cierto que a veces es inevitable sentir ganas de escapar y salir corriendo, dejándolo todo atrás y que sea lo que dios quiera. No sé si lo que evita que algunos no lo hagamos es lo que podemos llamar madurez. Tal vez sea una de las partes.

Rodeados de muchachada (una media de 22 tirando por lo alto)
Rodeados de muchachada (una media de 22 tirando por lo alto)

Este fin de semana también ha sido la bienvenida oficial de los estudiantes a la universidad, el Western Homecoming. Mohammed, que comparte casa con otros 4 estudiantes, nos invitó a Diego y a mí a una de las fiestas que se organizaban. Había que pagar $15 para asistir, el equivalente a una jarra de cerveza. Al ir acercándonos al barrio de los estudiantes, e incluso ya en el autobús, hordas de ellos ataviados con ropajes de color purple, el corporativo de la universidad y del que hacen su identidad, abarrotaban las calles e iban entrando en los jardines traseros de las casas para empezar a beber. Porque eso es prácticamente todo lo que hacen, beber y juegos de beber. Creo que ya estoy mayor para esas cosas. Al principio me sentía como el abuelo o el maestro en el recreo, era casi una visita antropológica: me permitía observar los comportamientos casi sin aliciente de los perturbados borrachuzos y borrachuzas. Lo cierto es que se lo montan bien, a uno le da pena no haber vivido eso a la edad correcta, pero en el fondo es lo más parecido a un botellón o a la Fiesta de la Primavera que tienen por aquí.

Así me sentía al principio de la fiesta con tanto niño.

Así me sentía al principio de la fiesta con tanto niño.

Eso sí, lo que no tenemos en España es la cantidad de juegos absurdos centrados en beber por beber. Los hay de todo tipo, desde el más bestia que consiste en beber directamente del tirador de un barril mientras algunos te sujetan para que hagas el pino y cuentan algo extraño que nunca conseguí entender; hasta otros más suaves como el flip-cup, en el que en se reparten dos equipos, uno a cada lado de una mesa, y empezando por los primeros de la fila, tienen que beberse lo que haya en el vaso y luego colocarlo en la mesa y con un toque por debajo darle la vuelta e intentar que acabe boca abajo en la mesa. Hasta que el vaso no hace eso no pasa el turno al siguiente de la fila y gana la fila que antes termine. También los hay clásicos como el del beer-pong o el típico embudo de las películas. Yo jugué un par de veces al flip-cup, es divertido pero un poco estresante no conseguir darle la puta vuelta al típico vaso rojo de plástico que aquí siempre usan en las fiestas. Lo curioso es que cuando van a empezar a jugar todos se ponen a cantar oéeeee, oé, oé, oéeeeeeee y al final gritan flip-cup! Yo me quedé patidifuso, pues consideraba ese grito algo muy español, y es que al parecer es algún tipo de referencia a los buenos bebedores que abundan en nuestro país. Para flipar.

Así se cogen las papas que se cogen y te los encuentras luego tirados por ahí...

Así se cogen las papas que se cogen y te los encuentras luego tirados por ahí...

La fiesta a la que yo fui estuvo bastante bien organizada. Al llegar, alrededor del mediodía –aunque los había que empezaron incluso más temprano–, te daban una pulserita de mierda, por supuesto morada, para identificarte como del grupo y poder beber lo que quisieras. Se empezaba en una casa con un barril de cerveza y había otros dos en otras dos casas diferentes. Cuando un barril se terminaba, lo que sucedía relativamente rápido, nos movíamos toda la patulea al siguiente punto. Por el camino la gente iba desapareciendo, o bien se perdían por ahí, o morían o, como nos pasó a nosotros en algún momento, se metían en casas ajenas a ver cómo llevaban los demás sus respectivas fiestas. Muy curioso y todo de muy buen rollo.

El que hacía las salchichas, Mohammed, Karen, Diego y yo.

El que hacía las salchichas, Mohammed, Karen, Diego y yo.

Acabado el alcohol, acabada la fiesta. Algunos últimos supervivientes se quedaron en la tercera casa porque o no podían moverse o no lo necesitaban. Nosotros decidimos cenar algo e irnos al centro, donde los estudiantes ya empezaban a conquistar los locales y seguir con su especial celebración. Con la sobredosis de undergrads, decidimos entrar a un sitio un poco, digamos, más selecto y con gente ya de una quinta similar a la nuestra. Y allí acabamos. La experiencia en general estuvo muy bien. No conocí a mucha gente y no practiqué demasiado inglés, salvo con Karen la amiga de Mohammed que estaba aprendiendo español pero estaba también un poco flipada. Aun así lo pasé genial, sobretodo porque llevaba unas semanas un poco bajo de ánimo con toda la mierda esta del permiso de estudio. Me vino bien desconectar y olvidarme del asunto. Con la alegría añadida de, a la mañana siguiente, encontrarme con el visado en el buzón.

Ya os contaré cómo sigue todo la semana que viene, que es ya, otra vez, Acción de Gracias.

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10 comentarios leave one →
  1. Lunes, 3 octubre, 2011 06:31

    Muchas felicidades Javi, me alegro mucho por ti. Te han tenido en vilo pero al final todo sale bien. 😀

    Recuerda revisar fechas para posibles viajes, que tenemos Japón y Costa Oeste en el punto de mira. 😉

    • Martes, 4 octubre, 2011 05:08

      Ciertamente, Fáidel. Para Japón a ver qué hace Arrabinado. Para Costa Oeste yo me temo que hasta abril no voy a poder con las malditas clases del doctorado.

  2. Mirian permalink
    Lunes, 3 octubre, 2011 09:26

    jajajaja, cómo pasan los años, eh? 😉

    • Martes, 4 octubre, 2011 05:08

      Pues sí, niñatas. Ya no soy ningún zagal y se siente uno raro en esos ambientes de desfase sin control.

  3. Lunes, 3 octubre, 2011 09:45

    Tal y como imagine llego a ultima hora, su vida es así mas excitante amigo, siempre vivirá con la incertidumbre de saber si podrá volar en su fecha prevista a Canada o si, llegara su visado a tiempo para poder seguir haciendo lo que le gusta o si por el contrario tener que buscarse la vida en otro país de mierder.

    Ains los chaveas, cuan mayor nos hacen con sus fiestas universitarias y sus borracheras, malditos sean, solo nos queda observarlos mientras le damos de comer a la palomas, cogemos la papel como buen pureta bebedor, observamos la belleza de la juventud de veintipocos años y/o hacer el ridículo intentando encajar con ellos imitando sus comportamientos (pateticooee).

    Tengo la suerte y la ventaja de que tu, ya has vivido esto, un año de experiencia mas los otros pocos de emancipación sevillana y puede darme consejos que, como bien sabes, no son tirados en saco roto. Intento hacer buen uso de ellos.

    Es un placer poder contar con usted en estos momentos amigo.

    Un abrazol

    • Martes, 4 octubre, 2011 05:24

      Pero por qué, zeñó, ¡por qué! Porque me tienen que pasar siempre a mí estas cosas de mierder. Empieza a ser cansino ya en la vida de uno, sabeh.

      Una cosa también tengo clara, me queda mucho que hacer el ridículo antes de mi retirada definitiva del ruedo 😉 Malditos shaveas.

      Poco a poco, oiga. De momento las cosas van fluyendo. Me alegra saber que de alguna manera te sirve el que yo haya pasado por algo parecido. Cada persona es un mundo, pero parece que todos reaccionamos parecido ante ciertas cosas.

      Un abrazo.

  4. Sergio permalink
    Lunes, 3 octubre, 2011 01:33

    Me cago en la leche, ¿eso es lo que escucha la muchachada allí? Deberías haberte puesto a los mandos musicales y ponerles un “Altes Kamuffel” o un “The Man with the Red Face” 😀 para que sepan lo que es bueno.

    Yo en ningún momento dudé de que te tenía que llegar el visado; pero eso si, el desasosiego de ver que no llega, tenerlos puestos de corbata, eso no te lo quita nada ni nadie, yo hubiera estado igual. Cierto lo de la convivencia fuera del núcleo familiar, en mi caso ha pasado un año y cuatro meses (más el medio año en Barna) y es cierto, parece que todo sigue igual, pero echas la vista atrás y has visto como has tenido que cambiar por las circunstancias de la convivencia, has tenido que aguantar carros y carretas pero eso al final todo ha sido para bien, como bien dices enriquecen a uno.

    Me alegro que lo haya pasado bien en la fiesta de los nanos, yo también me hubiera sentido como tú, como un viejales al lado de tanta exhuberancia juvenil. Te das cuenta de que ya no hay marcha atrás, pero no te lo tomas a mal, por lo menos en mi caso. Nos ponemos turcios a nuestra manera, de manera señorial, jejejejejeje.

    En fin, siempre que te leo tengo ganas de volver a verte y darle un abrazaco. Espero que para Navidades tenga la oportunidad. Un abrazo muy fuerte Javi.

    • Martes, 4 octubre, 2011 05:16

      Igualmente, Sergio. Qué puedo decir, cada día soy más viejales y aquí cada año vienen nuevos niños con la misma edad. Va a ser esquizofrénico.

      El visado de los cojones me ha hecho sufrir, pero lo he tomado todo con mucha filosofía, al fin y al cabo ya no podía hacer nada.

  5. Sergio permalink
    Lunes, 3 octubre, 2011 01:36

    Se me olvidaba, gran foto la que tienes por cabecera de blog 😄

    • Martes, 4 octubre, 2011 05:09

      XDD Esa una foto feténica. Qué ganas de hacer ya otro viaje, coño.

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