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Las decisiones acertadas

Lunes, 28 noviembre, 2011

(No siempre es fácil sentir que estás en el camino correcto)

Solía separar el mundo en dos tipos de personas: las que prefieren arrepentirse de las cosas que han hecho, y las que prefieren arrepentirse de las cosas que no hicieron. No es discusión sencilla: no se trata de preferir hacer o no hacer, sino de las consecuencias de la acción o la inacción. Una suerte de retorcida evolución del optimista y el pesimista, de lo bueno y lo malo. Pero ya no tiene sentido hacer este tipo de divisiones. Cada día tomamos decisiones, algunas creemos que son más importantes que otras y les dedicamos un tiempo de reflexión exagerado. En cambio, algunas de esas de las que apenas somos conscientes pueden ser las que realmente cambian tu vida. Aun recuerdo cuando, apenas comenzado mi segundo año de universidad, para la clase de Lógica Computacional –así creo que se llamaba– me dio por crear un emulador del primero de los lenguajes de programación teóricos que existieron. En parte por diversión, en parte para comprender bien el funcionamiento, y en parte por satisfacer la necesidad de resolver un problema que se podía automatizar: la corrección de los ejercicios del boletín de clase. Aquel inocente código que preparé como auto-ayuda gustó a algunos compañeros, que insistieron en que se lo enseñara al profesor, por cierto, ya retirado. El docente, con la mejor de las intenciones, lo mostró a otro colega al que le podría interesar. De ahí surgió mi proyecto fin de carrera y mi sutil relación con un departamento en la universidad que, pasado un tiempo, fue el germen de que hoy me encuentre aquí, en Canadá. ¿Fue esa decisión, la de enseñarle un programita chorra a un profesor, la que me cambió la vida? No me atrevería yo a decir tal cosa, pero lo parece. Desde entonces he tomado otras muchas decisiones que podrían haber invalidado todo lo que hago hoy día. O también podría establecer el inicio de la cadena mucho antes, digamos, por ejemplo, que hubiese decidido estudiar telecomunicaciones en lugar de  informática. ¿Estaría ahora dónde estoy? Probablemente no, pero en realidad no importa. Y es que da igual las decisiones que tomemos siempre que en el momento concreto te sientas coherente con tu idiosincrasia, con quién seas o te sientas ser. A veces ni es posible siquiera ser consciente de la importancia de una decisión. Y nunca vienen solas, siempre hay un mar alrededor, un mundo de detonantes listos a ser disparados. Aunque nos parezca que llegado el momento es un todo o nada, hay muchísimos factores que influyen en que una decisión sea plausible o no, hay muchas otras personas con potestad sobre tu vida, más de las que uno quisiera. Al menos nadie puede quitarte la posibilidad de elegir. Si lo que se plantea ante ti no te gusta o no es lo que esperabas, siempre puedes cambiar. Eso sí, siendo consecuente y tratando de allanarte el camino lo máximo posible.

Solía pensar también que las edades, las épocas de la vida, tienen un poso, un sedimento, un valor estándar en el que la experiencia se asienta y en el que te sientes cómodo. Algo que sirviera para comparar las vidas entre las personas. Me pensaba a los 30, desde los 10, los 15, y los 20, como una persona con algunas cosas claras. Ahora empiezo a entender que nunca dejamos de ser unos niños, que lo que tengo claro no es lo que imaginé. Nuestra necesidad de evitar el dolor, de evitar ser herido, no hace sino aumentar y aunque tratemos de ocultarlo con capas y capas cada día somos más vulnerables. La vida parece así un solitario camino hacia el egoísmo. Es de ahí, supongo, de donde vendrá la necesidad de crear una familia. Y convertirla en el resguardo de nuestra soledad.

Algo bueno en todo lo malo, algo malo en todo lo bueno

Algo bueno en todo lo malo, algo malo en todo lo bueno

Supongo que todo es relativo. Que parte del poder que los demás tienen sobre ti es porque en algún momento tú lo has cedido. A veces me gustaría ser totalmente independiente y no tener que necesitar a nadie, que nadie pudiese joderte con nada, establecer tu camino y estar seguro que sólo depende ti el que lo consigas o no. Así la decepción quedaría en casa, a buen recaudo. Todo a lo que podemos aspirar es a decir «hice todo lo que estuvo en mi mano», aunque, en el fondo, sepamos que es una mentira piadosa.

Llegó oficialmente la Navidad a esta ciudad

Llegó oficialmente la Navidad a esta ciudad

Pero no os preocupéis, el tono triste de esta entrada vendrá dado por que lleva todo el día gris, lloviendo y encima ya anochece antes de las 5 de la tarde. Aun tenemos días de más de 10 ºC nocturnos, son los menos, pero me aferro a ellos como un clavo ardiendo. No quiero que llegue el invierno, que va a ser largo y taciturno, lo presiento. Hoy echo de menos a todo el mundo. Será que tengo la regla. Un abrazo.

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15 comentarios leave one →
  1. Guillermo permalink
    Lunes, 28 noviembre, 2011 09:54

    Creo que ha sido una de las entradas que más me han gustado de las que llevas escritas.

    “…Ahora empiezo a entender que nunca dejamos de ser unos niños, que lo que tengo claro no es lo que imaginé. Nuestra necesidad de evitar el dolor, de evitar ser herido, no hace sino aumentar y aunque tratemos de ocultarlo con capas y capas cada día somos más vulnerables. La vida parece así un solitario camino hacia el egoísmo. Es de ahí, supongo, de donde vendrá la necesidad de crear una familia.”

    Gracias por esta reflexión.. magnífica!!!

    Un Abrazo.

    P.D:Ya va de camino el serranito (va con alioli!!!)

    • Lunes, 28 noviembre, 2011 11:26

      Muchas gracias, Guille. Siempre es un gustazo saber que estás ahí leyendo cada entrada, incluso las que son más tristes que una mierda, como ésta 🙂

      PD: ¡Ole, ole! A los serranitos wenos!

    • Lunes, 28 noviembre, 2011 08:43

      Coincido con Guillermo, ese párrafo es muy profundo, he tenido que hacer una pausa para digerirlo.

      • Miércoles, 30 noviembre, 2011 11:24

        Por un momento leí «he tenido que hacer una pausa para diferirlo», y pensé que no era para tanto 😄
        Un abrazo, afidelado.

  2. Espe permalink
    Lunes, 28 noviembre, 2011 12:05

    El Síndorme de Peter Pan, no se encuentra listada en el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales. Así que dejemos de preocuparnos por continuar siendo unos niños 🙂

    • Lunes, 28 noviembre, 2011 12:21

      El problema es que los niños suelen ser irracionales… ({)

  3. Lunes, 28 noviembre, 2011 12:42

    Vivan los dias sum sum.

    Se te ha olvidado escribir sobre que hubiese pasado si realmente se hubiese apostado por mymem y hubiese triunfado… lo mismo estaríamos ahora compitiendo con twenty y facebook 😉

    Lo mejor es no darle vueltas al pasado y tratar de hacer las cosas bien para el futuro. Lo hecho, hecho está.

    • Lunes, 28 noviembre, 2011 12:48

      😄 Eso sí que prefiero ni pensarlo 🙂
      Pero es inevitable tener días sum sum y darle vueltas a todo.

      Un abrazo.

      • Lunes, 28 noviembre, 2011 02:15

        Ajajjajajaaaaaaaaaaaaaaaaa que putada de proyecto perdidoo.

  4. Lunes, 28 noviembre, 2011 02:19

    Creo que siempre estamso pensando en que podemos cambiar de nuestras vidas, cuando conseguimos algo ya no nos gusta y queremos tener otra meta mejor, porque la conseguida nos parece aburrida y tediosa. El paso de los años nos hace mas asustadizos y la prisa por formar una familia, tener niños, hacer tartas y pollo asado los domingos es fuerte. Pero lo malo, es que cuando consigamos eso, tambien pensaremos que nuestra vida es una mierda y querremos otra casa, otra mujer/marido y otro perro………..somo inconformistas. Nos amarga la monotonia y como somos inseguros creo que por eso nunca sabemos si estamos por fin en el camino correcto.

    Animo Javier si te sirve de consuelo no estas solo en tu caminar, yo y otros tantos estamos como tu ({).

    Pronto nos veremos en el bar !!!

    • Miércoles, 30 noviembre, 2011 11:22

      Parafraseando el dicho de la paz, al final va a resultar que no hay un camino para la felicidad, la felicidad es el camino.
      Y sí, inseguridades mil. Lo he cambiado de nombre varias veces a lo largo de mi vida, pero sigue siendo lo mismo.
      ({)

  5. jesus permalink
    Lunes, 28 noviembre, 2011 05:38

    Interesante reflexion la de la familia y el egoismo, no puedo decir que este de acuerdo pq realmente es un dificil debate pero si que es interesante, yo tambien te echo de menos.

    (})

    • Miércoles, 30 noviembre, 2011 11:23

      Ya queda menos –es un decir– para que podamos charlas sobre estas cosas cara a cara, en vivo. Qué extraño, a todo se acostumbra uno ({)

  6. Sergio permalink
    Martes, 29 noviembre, 2011 01:32

    Tú mismo lo has dicho: “todo es relativo”. Eso de arrepentirte o no por tomar una decisión no creo que exista a la hora de tomar una decisión que puedan afectar a toda tu vida sobremanera, de hecho nunca te arrepientes, a no ser de que vayas a una puta guerra. Te puedes arrepentir de un hecho puntual (no debería haber visto esta mierda de peli; me arrepiento de no haber ido a tal sitio en un momento dado), pero en general, cuando piensas “esto va a suponer un paso importante en mi vida”, lo único que puedes decir es si has aprovechado o no bien el tiempo al tomar tal decisión, no creo que puedas decir si te arrepientes o no (por ejemplo mi experiencia en Barna, nunca me arrepentí, pero en muchos casos debería haber aprovechado mejor el tiempo), aunque como bien dices hay momentos en el que no somos conscientes de lo que una decisión nos puede reportar en un futuro.

    Y por supuesto, que nos quede claro, que por mucho tiempo algunas cosas nunca se nos va a aclarar en la vida, eso está visto y comprobado. A lo de formar una familia, ves tú, no llego todavía 😄

    Incluso prefiero sus entradas “grisáceas” a las multicolor, jejejejejeje, sale a relucir el ensayista que llevas dentro. ¡¡Un abrazo, mamona!!

    • Miércoles, 30 noviembre, 2011 11:27

      XDD El ensayista que llevo dentro, jjaa. A ése, si lo hay, lo saca la nieve, que ya nos ha dado un aviso y está al caer la primera nevada de verdad. Lo tendré en cuenta, pero me da cosa escribir así por si pensáis que me quiero tirar de un puente o algo.
      Un abrazaco, Sergimer ^^

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