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Echar menos de menos

Martes, 15 mayo, 2012


(Trauma, de aprender francés)

El otro día andaba pensando que por estas fechas, el año pasado, ya había estado en España dos veces. Estuve reflexionando sobre mi necesidad emocional de sentirme estar allí entonces y ahora. La única conclusión a la que llego es, por muy descastao que suene, que cada vez voy echando menos de menos. Imagino que el proceso es natural. Me consta que otros expatriados, sometidos involuntariamente a la privación de ver a los suyos a menudo, están experimentando sensaciones parecidas. Y eso no nos hace peores personas, insensibles o indiferentes para con los demás. Sigo extrañando a los míos y cuento los días hasta que los vea. Por ejemplo mi hermano pequeño se licenció ayer, en una ceremonia al parecer muy bonita y emotiva en la que me hubiera gustado estar presente. No pudo ser, aunque no quiero dejar pasar la oportunidad de darle mi enhorabuena, por haberlo conseguido pese a todos los obstáculos, la desazón o la apatía de los días más tristes.

Es una sensación nueva comprender que ahora, en lugar de echar de menos como un acto egoísta de necesidad personal para rellenar un hueco que se crea de la nada, lo hago con una intención sincera de altruismo, de confidencia mutua, de añadido extra de felicidad a un estado emocional estable. Digamos que el regreso como terapia, como antídoto de la soledad en compañía que es estar fuera, va dejando paso a un volver que se transforma en complemento de la vida que ya llevo aquí. Es curioso como ese homesick (literalmente, enfermo de hogar) se va curando y te deja ver con claridad de dónde vienes y, en menor medida, hacia dónde vas o te gustaría ir. Por qué no decirlo. extrañar lo que ha sido tu vida 28 años es un freno terrible que nubla un poco el juicio y te impide proyectar bien las cosas hacia el futuro. Aun es pronto para decidir nada, pero viendo cómo están las cosas por España da pánico pensar en regresar sin ser de visita.

Por fin llegó de verdad la primavera

Por fin llegó de verdad la primavera

En otro orden de cosas, y tras una odisea burocrática, me aceptaron en las clases de francés. La cosa es que como estudiante de doctorado en Hispanic Studies hay un requisito de salida que es tener conocimiento básico acreditado de una tercera lengua, requisito que por cierto ahora se está debatiendo para una posible flexibilización. Tras mucho buscar encontré un curso en el term de verano, del 14 de mayo al 26 de junio que encajaba perfectamente con mi calendario, pues de tomarlo quedaría libre de asignaturas el próximo año para dedicarme por completo a la defensa de mis cursos y la tesis. Así que después de dar un poco de por culo, puesto que yo soy graduate y el curso es para under-graduates, conseguí entrar en la lista de espera y accedí a hacer la prueba de nivel. La hice y sorprendentemente obtuve 2 puntos de 100 por encima del valor máximo del rango considerado «usted no tiene puta idea», que es justo el que me daría acceso al curso de francés. Así que me tocó escribir e-mails como un robot llorando y echándole las culpas a Google Translator de mi resultado, irreal para más señas –no tengo ni papa de francés, hasta que por fin obtuve la aprobación del que sea que aprueba esas cosas para, dado el caso de que hubiese hueco, poder inscribirme en el curso. Finalmente hubo sitio y ayer fue el primer día de un mes y medio que se torna agotador, pues el curso, por si no lo he dicho antes, es intensivo y tiene dos horas diarias de lunes a viernes, con deberes cada día, 4 pruebas y un examen final. Lo mejor de todo es el fantástico horario: de 8:30 a 10:30, lo que me obliga a estar en planta como muy tarde a las 7:45. El sólo hecho de ver el 7 en mi reloj ya me da urticaria. Ayer llegué a tiempo, hoy ya me ha costado más trabajo. Mañana llegaré tarde por primera vez. Eso es mu temprano para mí después de haberme acostumbrado a levantarme a las 9:00, no digo llegar al trabajo, sino a levantarme. No sé qué voy a hacer. Pero bueno. Esperemos que valga la pena el sacrificio.

Por último, ya antes de despedirme, decir que estoy intentando recobrar mi hábito de ir y ver cine, sobre todo después de descubrir un cine en que cuesta $4 los martes. Ya he visto Titanic (fue un acuerdo), The Cabin in the Woods, The Avengers y esta noche, si sigo despierto, la última de Tim Burton, con, atención, Johnny Depp y Helena Bonham Carter –qué inesperado, ¿verdad?–, Dark Shadows es el título. También han caído la última de Almodóvar, La Piel que Habito, (500) Days of Summer (mojona gorda), La Regla del Juego (de la que me esperaba más) y algunas otras más que no recuerdo. De entre todas, con la que más he disfrutado es con Los Vengadores. Muy entretenida si sabes qué es lo que vas a ver. Y ahora sí, me despido hasta la semana que viene a ver cómo llego con estas clases locas de francés.

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9 comentarios leave one →
  1. Martes, 15 mayo, 2012 09:28

    Sin duda alguna amigo, estoy completamente de acuerdo en que, la nostalgia hace que se nos nublen las ideas y que no podamos ver con claridad las cosas. Yo ando de lleno metida en esa fase, aunque ceirto es, que cada vez, se va viniendo a menos, la melancolía enorme y la ansiedad por querer estar allí. Pero a veces, vuelve los bajones, es irremediable sabe.

    Me alegra leer que poco a poco, te vas adaptando cada vez más a tu nueva vida. Aún me acuerdo lo difícil que fue tu comienzo, emocionalmente me refiero, te costó más de lo esperado. Pero de to se sale!! y sigues evolucionando y aprendiendo, que es, al fin y al cabo, lo que importa.

    Va a ser duro lo de francés, aguante cual jabato y beba té o cafeles por doquier.
    Intente no acostarse a las horas de la muerte, así será más fácil levantarse a esa hora. Que créame, no es tan temprano, recuerde mi jórribol etapa de levantarme a las 4.00 pestosas horas a.m. para ir a currar !!.

    Un fueerte abrazo.

    • Martes, 15 mayo, 2012 04:45

      Es que es asín. Y es duro entender de que la tierra de uno no es siempre lo mejor. Pero bueno, yo he necesitado casi dos años. para ti aun es pronto 😀 ¡Ánimo!

      A ver cómo voy con el francés. De verdad que ya podía haber tenido otro horario. Pero en fin, no me quejo más que como veo podría haber sido mucho peor.

      Un abrazo, amigal.

  2. Sergio permalink
    Martes, 15 mayo, 2012 09:51

    Creo que deberías empezar a recopilar tus divagaciones escritas aquí sobre el echar de menos y tal, seguro que sacas un buen libro, pero creo que estás en lo cierto: es un proceso natural, llamado habituación o como psicológicamente tenga su nombre (yo es que lo estudié en la carrera y ya ni me acuerdo, como es lógico).

    Impresionante, las 7:45, y yo levantándome a las 5:30 cuando trabajo por la mañana, pero sí, le doy la absoluta razón sobre todo yo que cuando me acostumbro a levantarme tarde me adapto en 3 milisegundos. Espero que aprenda esa lengua tan vomitiva y cuando le vea ría como un auténtico francés…

    He leido y visto algo sobre Dark Sahdows, yo también tengo ganas de verla. Dicen que es bastante irrgular, con partes muy aburridas y largas pero el resultado es aceptable.

    Un abrazaco.

    • Martes, 15 mayo, 2012 11:11

      ¡¡Genial la risa en francés!! XDDD

    • Martes, 15 mayo, 2012 04:43

      Buenísimo, creo que unos meses podré reír así.

      Y mire usted, igual no es mala idea recopilar. Lo malo es que al releer uno siempre piensa que es imbécil y escribe mierda.

      Vamos, para mí está siendo un infierno, no por levantarme temprano, sino porque no consigo acostarme a una hora decente nunca.

      Ya le contaré qué tal Dark Shadows si la veo hoy.

  3. Guillermo permalink
    Martes, 15 mayo, 2012 10:26

    Sergio, que bueno lo de reir en francés! jajajaja

    Pues que bien le veo caballero, es un placer leer una entrada sobre “echar de menos” pero desde un punto de vista “optimista”. Esta claro, que todo se supera y q a todo se acostumbra uno. Como siempre, es cuestion de tiempo… aunque sea un topicazo.

    Un abreizor!

    • Martes, 15 mayo, 2012 04:46

      Me alegro. Hasta yo estoy sorprendido aun. Qué cosas. Espero que mi family no se lo tome muy a mal 😀

      Un abrazo!

  4. jesus permalink
    Martes, 15 mayo, 2012 08:24

    El hombre es un animal de costumbres y como todo animal intenta evadir los estados dificiles de llevar, echando de manos en el mal sentido no estas bien para afrontar tu propia vida por lo que es normal que con el tiempo, que como dicen todo lo cura, uno vaya cada vez echando menos de menos. Yo lo estoy viviendo, pero eso no kiere decir que no te kiera un taco cabron, suerte con el frances mon amie

    • Lunes, 21 mayo, 2012 06:44

      Pues sí, uno nunca se cree del todo ese dicho hasta que le toca. Aunque también hay quiénes nunca lo superan y entran en un letargo de tristeza inexplicable. Por suerte no es nuestro caso. Ya queda menos para poder vernos de una puta vez, que hay ganas 😀

      PD: El francés es la cárcel.

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