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A qué dedico el tiempo libre

Martes, 22 mayo, 2012


(Ya llega el verano, ya llega la fruta, y el que no se agache…)

El poco que me queda, que todo hay que decirlo. La semana de francés ha sido, como vaticinaba, un auténtico martirio. No sólo levantarme idealmente a las 7:30 –en práctica a las 7:4x con x comprendido en el rango de 0 a 9–, sino asistir durante dos horas a una clase interminable en la que el tiempo se detiene. Después está el factor del transcurso de la semana, pues no es lo mismo la clase del lunes que la del viernes. Si en la primera aun aguantas y casi crees que te enteras de ciertas cosas, los viernes es simplemente un despropósito en el que voy depositando mi atención aquí y allá sin percatarme de lo poco que voy pillando de la lección. No sé si porque es pronto o porque se supone que el curso es para principiantes con conocimiento nulo del idioma, pero la profesora, por lo demás bastante agradable, habla casi todo el tiempo en inglés. Es de lo más extraño para un nativo de español recibir clases en inglés para aprender francés. Al final lo que pasa es que estoy aprendiendo, a la vez, un montón de detalles importantes sobre el inglés que de otra manera no podría haber sabido. Entender cómo se enseña una segunda lengua a los angloparlantes estimula de algún modo el conocimiento del idioma que un no nativo tiene. Por contra, el caos lingüístico en el estoy inmerso ahora es considerable. Empezando por el abecedario francés, que tiene algunos sonidos como el español, otros como el inglés y otros propios, y terminando por el hábito de ver películas en versión original con subtítulos en inglés. Si la película también está en inglés no hay problema, pues en realidad los subtítulos son ya un mero apoyo para palabras o acentos demasiado extraños. Lo malo es cuando, como en Le Gamin au vélo, el audio está en francés, el subtítulo en inglés e intentas seguir las conversaciones sin mirar las letras dándote cuenta demasiado tarde de que no has pillado una mierda de lo que están hablando. Pero en fin, cosas del aprendizaje. Te hacen pensar en aquello de las gramáticas universales, el aprendizaje estadístico, y en cómo uno mismo, sin darse demasiada cuenta, va asemejando lo nuevo en relación con lo viejo añadiendo algunas notas mentales sobre su transformación. El resultado más palpable de esto lo veo cuando tomo apuntes, pues algunos están en inglés porque la pronunciación inglesa en ese caso es más parecida, y otros en español por lo propio.

Sin embargo, hay una parte negativa en esto del curso intensivo de francés, sin contar otra vez la cantidad de horas de clase y estudio que se supone que tenemos que dedicar. Y es la puñalada trapera que es comprar el libro oficial. El puto negocio de las editoriales una vez más. Cuando ya hay recursos de sobra en Internet, obligarte a usar una edición en concreto de un libro concreto de una editorial concreta es bastante doloroso. Si a eso le añadimos que el kit del librito no baja de los $120 y es sólo para un mes y medio, el resultado es indignación. Una compañera me prestó la edición anterior, que será la que use seguramente, y en The Pirate Bay encontré un PDF de la cuarta, la que se nos pide. Sólo quedaba encontrar el libro de ejericios. Así que fui a una tienda de segunda mano a ver si lo encontraba. Ni de coña. Lo que sí que encontré fue una joya titulada The Movies of Arnold Schwarzenegger, para degustar con tiempo. Tendría que haberlo comprado. La sección de fotos supuestamente inéditas era del todo curiosa, y la que se llevaba la palma, la de Desafío Total, incluso me tentó de llevármelo.

Libro de cabecera

Libro de cabecera

Lo bueno es que por fin parece que el buen tiempo de verdad ha venido para quedarse. Incluso el árbol enorme del jardín delantero, que se cubrió de rojo con las heladas y del que ya habíamos dado por perdidas sus secas hojas ocre, de súbito y con la subida de las temperaturas ha rejuvenecido y nuevo enseña el verde vivo de la primavera en cada una de sus ramas. Me debo estar haciendo viejo pero cada vez flipo más con estos pequeños detalles de la Naturaleza y mi profunda incomprensión acerca de ellos.

Ayer, sin ir más lejos, pude disfrutar del placer de andar en chanclas y tirantas mientras me comía un helado, por supuesto lo que hace que este hecho en sí memorable lo sea aun más es que fue a la medianoche. Ya he inaugurado oficialmente la temporada de siesta en hamaca, y confieso que es una gozada. Desayunar los fines de semana en el porche del jardín, cuando aun se está fresquito, o almorzar a la sombrita, es una maravilla. Y punto. La pereza es cortar regularmente el césped y cuidarlo, pero luego sí es cierto que vale la pena. Aquí en Canadá otra cosa no, pero espacio en ciudades como la mía no les falta. Y eso se nota. Lo hablaba el otro día con unos amigos con los que hicimos un potluck en la casa aprovechando el long weekend por Victoria Day (en el que por cierto preparamos una sacriliciosa variedad canadiense de tortilla de patatas, cebolla y beicon), yo he vivido siempre en un piso con toda la familia. Cuando pude disfrutar de un cuarto para mí solo, cosa por la que me sentí un privilegiado, la habitación sólo daba para tener la cama, el escritorio y alguna cajonera, de hecho no admitía muchas configuraciones (aunque adoraba y adoro cambiarlo todo de sitio) e incluso me acostumbré a dormir con los pies por fuera casi tocando la pared contigua a la cama. Cuando regrese a mi casa de Sevilla me va a parecer una ratonera y, aun así, probablemente duerma incluso más cómodo, quién sabe. Y, por cierto, ya estoy mirando vuelos y fechas a ver qué clase de oscuro sortilegio tengo que conjurar para hacer todo lo que quiero hacer este verano y ver a todos los que quiero ver. En el peor de los casos, siempre sé quiénes serán los que tengan relevancia por encima del resto. No es una cuestión aleatoria, sino una decisión sobre quiénes siguen en contacto conmigo, por el medio que sea, y de alguna u otra forma, por Facebook, twitter, e-mail o WhatsApp, me dan fuerzas para seguir día a día, pese a la lejanía, pese a todo. A ésos son los que más quiero ver. En breve, noticias de vuelos y viajes 😀

Put a hammock in your life!

Put a hammock in your life!

Por último, y con ánimo de no hacer esta entrada demasiado soporífera e insustancial, diré que por fin he ido a ver el Cirque du Soleil. Casualmente con el espectáculo Dralion, el mismo con el que fueran por vez primera a Sevilla. Desde entonces tengo casi más curiosidad que ganas reales de ver el espectáculo. Y cierto es que no defrauda. Lo mejor es que da igual cuánto o cuántas veces te lo cuenten. Es una experiencia y como tal no hay de otra que vivirla para entenderlo. Pero no exageremos. Sigue siendo un puto circo, sin leones famélicos, sin elefantes moribundos y, sobre todo, sin ese hedor a cuadra sucia. Pero un puto circo al fin y al cabo: su número de malabares, el de payasos, el trapecistas, el de chinos dando saltos, etc. Todo igual pero con glamuroso lavado de cara que lo tiñe de todo de un aire de entretenimiento de lo más cool para las clases altas. Aun así hay que reconocerles lo que es justo, el espectáculo no te deja indiferente y se disfruta un montón. Los creadores saben cómo mantener la atención del público e implicarlo hasta el punto absurdo en el que te hacen partícipe de los fallos de los acróbatas. Se dio la situación de dos grandes fallos: el nota de los malabares (que sí, lanzar 8 pelotas a la vez debe ser complicado, pero si es lo único que tienes que hacer y se te caen… en fin) y un saltimbanqui que debía pasar por una aro bastante alto sin despeinarse. Los dos la cagaron. La primera vez, con el malabarista el público se quedó un poco sin saber qué hacer viendo como el afanado malabarista lo intentaba de nuevo hasta que, a la segunda, le salió. El segundo fallo, el del salto, fue ya el momento en que el público se había hecho cómplice de todos los actores en escena y había hecho suyo sus errores, de manera que al fallar y conseguirlo en el segundo intento, todas las gradas estallaron en emoción y aplausos, como si realmente hubiese sido el público el que había saltado por el aro de ridículo diámetro situado a una altura aun más ridícula. Ese tipo de conexión, que yo sólo he visto en estadios de fútbol y otros grandes deportes de masas, es lo que creo que hace especial al Circo del Sol, más que la belleza estética casi hipnótica de los actos o la fuerza con todos los actores dedican cuerpo y alma al espectáculo. Algo digno de ser visto. Pese a que es caro de cojones, al menos una vez vale la pena. Incluso los payasos, que también los hay y son quiénes conducen el show, rezuman un humor didáctico y auto-crítico en el que muestran lo difícil que es para cualquiera del público, para cualquier hombre de a pie, cada uno de los números ejecutados, a la vez que se mofan de sí mismos y de sus compañeros en un ejercicio único de humildad bien llevada.

Y bueno, aquí se acaba esto. Intentaré manteneros al tanto de mis avances con vuelos, vacaciones y otros perejiles (me encanta esa expresión), a ver si hay suerte y no me sale por un riñón.

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8 comentarios leave one →
  1. Martes, 22 mayo, 2012 06:26

    La foto de la amaca es genialérrima, pero ese botellín de cerveza parece otra cosa amigo…..XDDD. Mi mente perturbada ve más allá.
    Yo creo que, ese disfrute total y asombro hacía los cambios de la Natarulaza, es porque en quizás, en Sevilla no podemos contemplar de esta manera tan radical, los cambios de estaciones, como ocurre en nuestras ciudades. Aquí, supongo que allí igual, la primevera viene apoteósica tras un invierno crudo, frío, gris y con poquísimas horas de sol. Así que cuando llega esto, nos maravillamos. Yo, al igual que tu, flipo con la flora y la fauna ahora, como cambia todo, como los ároboles recuperan su verdor y sus flores, como la vida vuelve a los lagos, al río, al parque. El poder quitarte las botacas de montaña, disfrutar de la brisita….una gozada si señor.

    Yo ando igual, buscando combinaciones de vuelos para poder irme, porque me salen casi a trescientos pavos…brutal siendo ryanair. Pero bueno, es el precio que hay que pagar y punetoo!!.

    Aguante con el francés ¡¡valee!!. Intente no morir de aburrmiento o por colapso mental. Imagínese a todos desnudos, eso le mantendrá despierto.

    Un abrazo.

    • Miércoles, 23 mayo, 2012 12:03

      Jajaja, ¿te imaginas? «y aquí una foto mía enseñando la chola al mundo» XD

      Totalmente de acuerdo. Aquí es explosiva, en Sevilla apenas hay un atisbo entre el verano y el invierno, las dos únicas estaciones que tiene (que también tiene sus ventajas, claro).

      Los vuelos son el terror, no encuentro nada por debajo de los 1000€, esto es, $1300, más de la que Espe cobra en un mes y más de la mitad de lo que yo cobro. Pinta complicadet la cosa.

      ¡Eso haré con el francés! A ver si así al menos no me duermo.

  2. Fernando permalink
    Miércoles, 23 mayo, 2012 06:42

    Como diría mi amigo Groucho “”Hay muchas cosas en la vida más importantes que el dinero. ¡Pero cuestan tanto!””… pa que luego digan que el dinero no ayuda, ehhh!!!!…. Por cierto, me voy a aplicar el consejo de aniusca para que mi bodrio de trabajo también se haga más ameno XDD!!! que acabo de decir!!!??? entonces si que sería pa ir corriendo hasta canadá hermano!!!… Besitos.

    • Miércoles, 23 mayo, 2012 09:28

      Jajaa, hombre, después de todo el consejo de Ana no está tan mal: en la clase sólo somos 6 tíos y el resto 24 tías B-)
      Un abrazo!

  3. Sergio permalink
    Miércoles, 23 mayo, 2012 08:46

    Es inevitable, cuando has hablado del cirque du soleil, recordar el capítulo de Los Simpsons en el que van al Cirque du Puree, y el payaso pregunta “¿Quién me puede abrir el tarro de arco iris?” (lástima que no lo haya encontrado por youtube). Yo no he tenido la suerte de verlos, y eso que estuvieron en Sevilla y Valencia, pero creo que tienes razón con eso de su dialéctica para clases refinadas (como bien mostraron los simpsons XDDD)

    Ahora comprendo yo también el placer de desayunar o comer al aire libre en tu casa. Ahora en mi efímero nuevo hogar puedo disfrutarlo en la modesta pero magnífica terraza que tiene, mientras tomas el sol y vas ganando bronceado para el verano, jejejeje.

    Debe ser curioso eso de aprender una nueva lengua y que te la expliquen en otra lengua que no sea la nativa, yo creo que me volvería loco al pensar si lo que está diciendo la profesora en un idioma está bien dicho o no, o te paras más en pensar en inglés que en francés, vaya locura. Por cierto, me alegro de que viera Le gamin au vélo, historia sencilla donde las haya pero brutalmente conmovedora y realista.

    Aquí estaremos para recibirte con los brazos abiertos, un abrazo, gabacho.

    • Miércoles, 23 mayo, 2012 09:30

      Es que el aire «libere», que diría Kent Brockman, es lo mejor en estas fantásticas fechas de explosión de vida. Y bueno, mi actual bronceado Powder 3000 hay que mejorarlo.

      Tío, lo del francés es una puta locura. Si no fuera porque la profesora es buena y paciente como la que más, a estas alturas aun estaría con el puto abecedario.

  4. jesus permalink
    Miércoles, 23 mayo, 2012 12:15

    La verdad es que la primavera es una gran explosion de vida, es mas evidente en paises mas frios como Canada o UK pero tambien existen en Sevilla, lo que pasa es que dura una semana, despues de eso el infierno en forma de sol lo vuelve todo amarillo.

    Yo recuerdo disfrutar mucho viendo el circo del sol, pero a mi me decepciono que cometieran errores, pq tambien los cometieron cuando yo los vi, no me podia creer que despues de pagar lo que cuesta se permitieran fallar y por lo que veo es bastante comun. Pero lo que mas recuerdo de aquel dia es que fuen cuando me sali de la carretera con el coche cogiendo la curva antes de llegar a Mairena, Sergio tambien se tiene que acordar jejejeje.

    La verdad que tienes toda la razon con lo de las pelis en otar lengua con los subtitulos en ingles, desde que llegue aqui, al ver la tele en ingles siempre han ocurrido 2 cosas, una ya no puedo ver una peli doblada sin que me recuerde al retrospecter de muchachada nui, el doblaje es una cosa super cutre y la otra es que, en efectivo, me vuelvo loco cuando la lengua es otra y los subtitulos estan en ingles pq intentas identificar lo que esta sonando con los subtitulos y derrepente te das cuenta de que es imposible pq es otra lengua y no te has enterado de una mierda.

    Por ultimo decirte que estoy contando los dias para verte de nuevo tras mas de un año sin vernos, un abrazo.

    • Miércoles, 23 mayo, 2012 09:33

      ¡Anda que no! Como el verano en Alaska (http://www.youtube.com/watch?v=KM7u0YJygLY).

      Eso que dices de los errores hasta me hace pensar si no están de alguna manera planificados para mejorar el clímax. Vete tú a saber…

      Es es más de un año, que manda huevos. Ya estoy mirando vuelos y con menos ganas de trabajar que un ministro. La caravana is almost here!

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