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Un morceau d’Europe au Canada

Miércoles, 31 octubre, 2012


(Sólo le falta la campiña a Montreal)

Sí, me estoy dejando llevar un poco en esto del blog. Terminados dos años con una tenacidad encomiable, la tarea de esciribir casi cada semana se tornó del todo imposible. No es cuestión de repetirse a uno mismo año tras año, y pocas cosas suceden que merezcan la pena ser reseñadas. Además, como típico y manido argumento, no tengo apenas tiempo.

Y hace unas semanas por fin tuve la suerte de viajar a Montreal, la ciudad más grande de Québec, la zona francófona de Canadá. Y además vencí uno de mis miedos, conduje la mayor parte del camino. En la ida hasta pasar Toronto, y en la vuelta todo el tiempo salvo la última hora y media. Era un coche automático, como todos aquí. La primera vez que hacía un viaje así de largo; la vuelta fueron unas 8 horas pero la ida, en pleno puente de Acción de Gracias, fue un terror a la altura de Toronto. Un atasco terrible, de esos en los que debes parar el coche cada 5 metros. Pero salí airoso e incluso un tramo del camino de vuelta Espe fue plácidamente durmiendo hasta que pisé la línea esa de la carretera que hace ruido y se despertó como si acabara de tener un infarto. Un poco exagerada a mi parecer. He descubierto, además, que el problema de la carretera es el inevitable ego de los conductores. No sé muy porqué, según conduces una extraña sensación de falso autocontrol te va poseyendo, hasta hacerte creer que eres el único que conduce bien y que el resto, conductores inferiores y temerarios, son unos parias de la carretera. La confianza en uno mismo se ve entonces reforzada sin motivo conforme el tiempo aumenta. Y si cometes un error, no importa, siempre hay excusas y otros a los que echarle la culpa: si voy rápido es porque el delante va muy lento, si doy un giro un poco brusco es porque la señalización de la carretera es incorrecta, si freno con poca antelación es porque controlo perfectamente la situación, si no freno es porque no hay necesidad, etc. Imagino que muchos conductores pueden verse reflejados aquí, pero jamás pensé que fuesen hábitos que se cogen en tan sólo un viaje largo en carretera. Porque eso así, la ida fue larga de cojones, casi 11 horas hasta que por fin aparcamos el coche y entramos al hotel. Quizás sea debido a la «ilusión de la superioridad», que es la misma que hace al 97% de los académicos creer que son superiores al resto de los mortales (?).

Con un frío de cojones para ser apenas Octubre, dejamos el coche donde pudimos para descargar las maletas en el hostal, el Auberge Jeunesse Gîte du Plateau Mont-Royal, y luego recolocarlo en un lugar mejor. No había mucho movimiento a casi las 4 de la mañana que llegamos, de hecho ni el recepcionista del hostal estaba para recibirnos, por lo que hubo que llamarla insistentemente al móvil hasta que por fin nos abrió la puerta. Hicimos el check-in, soltamos los bártulos y volvimos a aparcar el coche en el sitio perfecto donde se quedó toda nuestra estancia.

Random street

Random street

Me gustó Montreal desde el minuto uno. Da la sensación de que en algún momento fueron una mala copia de ciudad europea, un intento fallido. Pero el orgullo de sus habitantes ha terminado por darle un aire refinado, un carácter propio. Montreal no es como ninguna otra ciudad. Es un pedazo de Europa y es un poco de Canadá. Y luego está la reminiscencia y distinción francesas.

Como otras muchas grandes ciudades, tiene ese magnetismo que invita a quedarse, que te promete un laberinto de escondrijos y antros, de gentes y eventos, de opciones y rutina. Todo queda a elección de uno.

Montreal Notre-Dame Basilica

Montreal Notre-Dame Basilica

El primer día estuvimos un poco haciéndonos a la ciudad, paseando tranquilamente, y no fue hasta la noche que visitamos la Basílica de Notre-Dame. Es pequeña pero botina, situada en una plaza con una fuente y muy bien iluminada por la noche. Está situada en lo que se conoce como Vieux Montreal, vamos, lo que viene siendo el Casco Antiguo de cualquier ciudad con un poco de historia. Pero si está lloviendo y es de noche es difícil apreciar la belleza y el encanto de la zona. Así que en lugar de seguir malgastando nuestro tiempo y arriesgándonos a coger un resfriado, decidimos ir al hostal, donde por cierto hacía tela de rasca por las noches, y levantarnos temprano para ver el Parque Mont-Royal.

Mont-Royal en Otoño

Mont-Royal en Otoño

Debo decir que el hostal, pese a ser a un precio increíble e incluso incluir un famélico desayuno de tostadas, café y té, es una de las mejores opciones de la ciudad por ese dinero. Eso sí, a nosotros nos tocó el sótano, que creo eran las únicas habitaciones de dos personas. El resto eran dorms a compartir entre al menos 4. Además teníamos nuestro propio baño sólo compartido con la otra habitación del sótano. Lo más espeluznante es la yonki que tenían para limpiar. Nos causó un poco de inquietud al principio pero afortunadamente no hubo ningún problema ni con ella ni con el hostal.

Qué bonito es el otoño pero qué frío hacía ya

Qué bonito es el otoño pero qué frío hacía ya

La caminata por el parque estuvo realmente bien. Pasamos por McGill University, una de las mejores del país, vimos la Cruz de Montreal, e incluso llegamos al cementerio de Notre Dame, que es enorme. Pero para salir del parque nos liamos un poco. Conseguimos salir quizás no por donde debíamos, pero aterrizamos directamente en la calle comercial, la Rue Sainte-Catherine, donde nos Espe se compró unos Camper tan difíciles de ver por Canadá y, quiso la casualidad, que el dependiente de la tienda fuese de la nuestra misma ciudad y trabajase en un bar de la universidad. Nos reconoció, bueno, la reconoció, y nos contó un poco que había acabado trabajando en la tienda Camper de Montreal pero que planeaba mudarse a San Francisco o algo así. Nos mandó recuerdos para sus compañeros de curro.

Ese día almorzamos uno de los famosos bocatas de Montreal, el Smoked Meat Montreal. Estaba muy rico, pero no al nivel del que comimos el día anterior en Schwartz’s, cuya cola de más de media hora bien valió la pena. De hecho comer en Schwart’s fue un acierto doble, pues de camino descubrimos una tienda de productos españoles regentada por un chaval quebequois de ascendencia zaragozana. Compramos jamón del bueno (también como conocido como jamón deshuesado en Canadá) a $40 el kilamen, y otros tantos productos españoles, como un botecito de salsa de mojo picón que aun no hemos abierto y otro de alioli que estaba cojonudo; más una botella de aceite de oliva Carbonell virgen extra con su auténtico olor a oliva y algunas tabletas de chocolate negro valor con almendras. Arrrrgggh…

La tarde la pasamos paseando por el Viejo Montreal, recorriendo sus callejuelas como la de los pintores, viendo las plazas, entrando en las tiendas, en el Marché Bonsecours (el mercado), y comprando un poco delicioso helado. Y como casi cogía de camino al hostal, revisitamos Notre Dame e hicimos la vuelta por Chinatown, aunque hay poco destacable que contar.

Las Tres Cotorras, gran escultura

Las Tres Cotorras, gran escultura

El día siguiente lo dedicamos a conocer la villa olímpica que se construyó para los juegos de invierno de hace unos años. En el mismo sitio encuentras el monstruoso estadio olímipico con aires de insecto, parece una enorme mantis o algo así. Y en el mismo recinto, el Biodome. Ya un poco más apartado está la entrada del Jardín Botánico, que con los desorbitados precios que tenía no osamos visitar. Como buenos gitaners, hicimos unas cuantas fotos por fuera y poco más.

Estadio Olímpico Montreal

Estadio Olímpico Montreal

Para llegar y salir de aquél sitio tuvimos que coger el metro. El metro, que siempre es una experiencia y me hace sentir que formo parte ya del lugar en un extraño efecto embriagador, tiene decenas de corredores subterráneos en lo que han venido a llamar la Undeground City. Literalmente una ciudad bajo tierra con todo lo que puedas necesitar, desde tiendas de ropa, hasta electrodomésticos o comida. Incluso uno de los más bellos malls es subterráneo, lo que impacta dada su altura y derroche de espacio. Viviendo en Montreal, donde al parecer hace tela de rasca en invierno, no tienes la necesidad de pisar la calle. Sin embargo, como contradicción, tiene una de las vidas callejeras más activas de Canadá. Está llena de terrazas, bares, restaruantes, todos con espacio en el exterior. Incluso tienen una cadena de chocolaterías llamada Juliette et Chocolat y en la que la carta de batidos es demencial, por no mencionar la exquisita variedad y delicadeza de los platos principales, todos a base de chocolate. Uno de los batidos que pedimos era tan denso que tuvimos que comérnoslo con una puta cuchara. Brutal. En calidad chocolatáctica sólo superado por el batido del Museo del Chocolate de la Habana.

The Underground City

The Underground City

La tarde, después de almorzar un bocata de jamón serrano como debe de sé, la pasamos en la Íle Sainte-Héléne, donde hay un observatorio de aves, un parque de atracciones al que Espe no me dejó entrar, y un parque brutal desde donde dicen se ve el mejor atardecer.

El observatorio de la Isla de Santa Elena

El observatorio de la Isla de Santa Elena

Es una isla, sí, pero se llega en metro. En cierto modo, quizás porque aun lo tengo reciente (y aun debo la segunda entrada del viaje), Montreal me hace pensar en una versión europeizada de New York. De hecho creo que ése es más el carácter que buscan, mucho más que ser distinguidos europeos, prefieren ser comparados con la ciudad de la Gran Manzana. Aunque no le pregunté a nadie por la calle, obviamente. Quién sabe, habría que ver qué piensan.

Lo que bien que sale cuando está natural y la cara de Metrópolis de Fritz Lang que me saca en los posados

Lo que bien que sale cuando está natural y la cara de Metrópolis de Fritz Lang que me saca en los posados

Y poco más. A ver si soy capaz de recuperar el ritmo, pero escribiendo un poco menos en cada entrada. Así que bueno, no os preocupéis por mí que espero actualizar pronto de nuevo y contaros que tal me va sin que haya una crónica de viaje por medio. ¡Abrazos!

Un atardecer digno de admirar

Un atardecer digno de admirar

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14 comentarios leave one →
  1. Lunes, 19 noviembre, 2012 02:47

    Seré breve:

    1) Montreal tiene una pinta chula, creo que ya tengo otro destino más a mi ya enorme lista de destinos. Quizás para cuando haga la vuelta al mundo más adelante.

    2) Este fin de semana yo también conduje por primera vez aquí en EEUU, desde San Francisco hasta Yosemite, en coche automático, toda una experiencia. 🙂

    3) Sobre el ritmo de actualización del blog, y lo de escribir cada semana, ¿por qué no planteas un ritmo más llevadero? Una vez al mes, o incluso cada dos meses.

    4) La foto de Espe es tremenda, ¡me encanta! La luz en el pelo y los ojos me encandilan. 🙂

    ¡Un abrazo desde la costa oeste!

    • Lunes, 19 noviembre, 2012 04:19

      ¡Gracias Afidelado! Sin duda Montreal es un destino que visitar, y para 2014 celebran la PyCon Norteamérica, así que no tienes escusa para que nos encontremos allí, donde sea que estemos entonces.

      Voy a reducir a 1 ó 2 por mes, pero no tener un ritmo constante me agobia. Sí, estoy loco 🙂

  2. Juan permalink
    Lunes, 19 noviembre, 2012 03:04

    Me encantan las fotos de las escaleras, ahora en el otoño salen fotos super wapas, desafortunadamente aqui disfrutamos de pocos dias soleados, por lo que la camara se suele quedar en casa.
    Bueno que estes viajando, eso es lo unico, o de las pocas cosas que me hace sacar la cabeza de esta ciudad en la que vivo. Los fines de semana son para salir de aqui!

    Un abrazo compadre

    Pd: A todos nos pasa lo mismo conduciendo, y yo ademas me altero!! 😄

    • Lunes, 19 noviembre, 2012 04:17

      Sí, tío. De las pocas cosas bonitas de aquí es el otoño, aunque ya se está acabando.

      PD: Yo empiezo a entender las alteraciones de los conductores. Ahora veo que es inevitable.

  3. Lunes, 19 noviembre, 2012 04:07

    Que bonitooo viaje amigo y que triunfo lo de la tiendecita de productos españoles :).
    Los viajes y escapadas…..cuanto añoro eso y aún no los he tenido, una putada. Ya me estaba yo preguntando por usté y su blog y helo aquí (no se si se escribirá así sabe).

    Unas fotos muy chulas, la de Espe es preciosa debería ponérsela de perfil. Cierto lo que dice Juan, las fotos otoñales con el contraste del soleiro quedan geniales, pero aquí el sol no se deja ver mucho y es difícil captar bellas fotos, sobre todo con lo pestosa que es Manchester.

    Me alegraaa tanto saber que ha cogido el coche :D, prueba superada ya podrás cogerlo con “tranquilidad”, cada vez que quieras.

    Un fuerte abrazoo de la gorda de su amiga.

    • Lunes, 19 noviembre, 2012 04:49

      A mí casi se me caen dos lagrimones cuando veo el jamonseiro y el queso manchego.

      Muchas gracias, oigal, pero la verdad que la modelo y el otoño hicieron todo el trabajo 🙂 Debe salir, a lo mejor no ahora en su estado, o quizás más que nunca ahora en su estado. Desconector. Really necessary.

      Lo del coche fue jórribol al principio, lo reconozco, pasé canguelo. Pero luego ya le cogí el tranquillo y hasta quería conducir yo B-)

      Un abrazo, amiga, no olvide escribir su blog.

      • Lunes, 19 noviembre, 2012 05:22

        Sabe qué, me pongo ahora mismo a escribir mis andadas tras meses de cambios y desconexión. Soy fácil de convencer.({)

      • Lunes, 19 noviembre, 2012 05:34

        No olvide poner una foto de su nuevo y bien proporcionado torso ({)

  4. Guillermo permalink
    Martes, 20 noviembre, 2012 08:46

    Si es que de tu blog me gusta leer hasta los comentarios!!

    También opino que la fotos estan muy, muy guapas. Se nota que le estas cogiendo el tranquillo a la camara y estas echando sobre todo buen ojo, que es lo mas importante. La estatua de las cotorras y el careto de las mismas… PUAF! Chulísima!

    Montreal en Otoño parece sacado de un cuento de los Hermanos Grimm, pero habrá que verla en Invierno… lo mismo aparece con un nuevo encanto… lo mismo no parece nada por estar enterrada bajo la nieve… ¿Quien sabe?

    Por otro lado, me alegro que no le pierda la cara al blog y siga con sus relatos variopintos. Cualquier cadencia de escritura que adoptes será bien recibida!

    Un abrazaco para ti y tu legión de seguidores a los caules no conozco pero que les estoy cogiendo una especie de cybercariño raro.

    • Miércoles, 21 noviembre, 2012 11:14

      ¡Muchas gracias! Así sí que le dan ganas a uno de seguir echando fotos a lo loco, es lo bueno de las cámaras digitales, por estadística pura alguna saldrá que valga la pena.

      En otoño es realmente precioso, pero dicen que en invierno, incluso con el frío de la muerte, es aun más bonita.

      Igualmente, otro abrazo para ti y tu señora. ¡Y viva el cyber cariño!

    • Sergio permalink
      Jueves, 22 noviembre, 2012 06:02

      Deberíamos una quedada (o cyberquedada) los fans del blog, jajajajajaja.

      • Sergio permalink
        Jueves, 22 noviembre, 2012 06:03

        Deberíamos hacer, quería decir…

  5. Sergio permalink
    Martes, 20 noviembre, 2012 12:19

    ¿Montreal? Si allí sólo tiene que haber gente estirada, coges lo peor de los anglosajones y de los franceses y te sale esa ciudad. Bromas aparte, tiene que estar muy guapa la ciudad.

    Respecto a la conducción yo creo que depende más de las horas que eches en el coche y el lugar por el que transitas. A mi, al principio, era un manojo nervios al volante, pero poco a poco vas calmándote. Cuando me acostumbré a ir casi cada semana de Valencia a Sevilla y viceversa era un remanso de paz. Eso sí, en ciudad, sobre todo en Sevilla y Aljarafe te entran ganas de matar a todos los humanos.

    Por cierto fotaza de Noisy Espe, sale muy natural honey. ¡¡Yo quiero ver una foto de Espetrópolis!!

    Un abrazo!!!

    • Miércoles, 21 noviembre, 2012 11:16

      Y no te falta razón. Son un poco estirados, pero también son underground y eso mola. Uno de los sitios que más me gustó fue una tienda de ropa de segunda mano donde había literalmente de todo. En verano ponían un cine de verano, y además venden delicioso pokora, que es un plato indio muy rico. El sitio era para perderse por unas horas solo mirando y descubriendo rincones.

      Jajaja, Espetrópolis, XDD A ver si me deja y cuelgo alguna.

      ¡Un abrazo!

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