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El ritmo de una ciudad

Martes, 30 abril, 2013


(Lo que está, y a la vez no…)

Casi tres años me ha costado adaptarme a esta ciudad. Comprender la atmósfera que respiran sus calles, los ciclos vitales por los que pasa, los lentos y parsimoniosos finales de estación, la eclosión primaveral de vida y luz, el largo y poderoso invierno, la romería de estudiantes que vienen y van cada septiembre y cada mayo. Jamás había tenido que vivir fuera de mi país, ni siquiera de mi ciudad. Y por mucho que haya viajado, nunca ha sido el tiempo suficiente para interiorizar el ritmo de una ciudad, para tener la necesidad de hacerlo. Y eso es justo lo que descubrí esta mañana. Gracias a que por fin gozamos en el sur de Ontario de un clima soleado y caliente, me decidí a arreglar un poco el salvaje jardín y controlar la altitud de las hierbas. Recién levantado al día siguiente, mientras paseaba por el verde pasto disfrutando aun del olor a césped recién cortado, me descubrí a mí mismo inmerso en esta ciudad y contento con ello. Es como si de repente sintieses que ya no hay necesidad de quejarse más de que London, Ontario, no es Sevilla, Andalucía. La comparación dejó de tener sentido. Cada ciudad es su propio universo. Y ahora siento que encajo en los dos, que me pertenecen. Son míos para hacer de ellos lo que me plazca, hasta olvidarlos si es preciso. Hasta cambiarlos si es preciso.

London es como el amigo que pudo haber sido y no fue. Como un decorado de Tim Burton, hechizado. No te convence de nada, deja que el tiempo, como arenas movedizas, se encargue de eso. Hasta que por fin lo consideras tuyo, lo consideras parte ti. Qué estupidez pensar que una ciudad en las que has pasado casi 3 años no te ha hecho cambiar. Qué estupidez.

Ahora queda lo bueno. Disfrutar de los paisajes naturales, la tranquilidad del periodo estival, los paseos en bicicleta, las merendolas en el campo… y sin el cargo de conciencia de estar disfrutándolo en London, Ontario. Porque así es, confieso que aprendí a querer esta ciudad. Como se quiere a un zapato viejo, como se quiere a un perro tonto.

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April: 30 Pictures (2013), un álbum en Flickr.

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10 comentarios leave one →
  1. espesita permalink
    Lunes, 6 mayo, 2013 10:10

    […] aprendí a querer esta ciudad. Como se quiere a un zapato viejo, como se quiere a un perro tonto.
    Que gran verdad (})

  2. Lunes, 6 mayo, 2013 07:04

    Por fin te leo, tras un justificado parón. Significativa entrada amigo, cuan cierto es, que tras los años uno se va acostumbrando a los cambios, por mucho que nos negasemos al principio, poco a poco abandonamos nuestra otra vida y damos paso a la que tenemos. Claro que se cambia Javi, a veces da hasta miedo.
    Un enooorme beso. 🙂

    • Miércoles, 8 mayo, 2013 08:42

      Igualmente Ana. Ya casi estoy en la tesitura de que los cambios son cambios, y tú eliges si son para bien o son para otra cosa.

      Un abrazaco!

  3. Sergio permalink
    Miércoles, 8 mayo, 2013 02:47

    Yo creo que eso pasa con casi todo el mundo. Es normal que una ciudad nos vaya amoldando a sus “maneras”, y nos vayamos sintiendo parte de ella, si no seríamos unos seres rarunos. A mí entender Barcelona me cambió, Valencia me cambió y Manchester me está cambiando, y la verdad que añoro cosas de estas ex-ciudades, lo mismo que de Sevilla o incluso mi pueblo y seguro que añoraré cosas de Manchester cuando me vaya (que espero que sea pronto :D). Pero una cosa es eso y otra bien distinta es si volverías a esa ciudad o ciudades a vivir tu vida de nuevo allí, es decir si de verdad sentirías necesidad de ella o realmente quieres a esa ciudad, como bien dices al final. Con algunas me pasa, con otras no.

    Un abrazo Javi, y a ver si me vas adelantando tu agenda veraniega 😀

    • Sergio permalink
      Miércoles, 8 mayo, 2013 02:49

      Por cierto, creo que es la primera vez en todas tus entradas en la que no pones ningún videoenlace.

      • Miércoles, 8 mayo, 2013 08:40

        Holy shit! Se me pasó poner el vídeo. Corregido 🙂

    • Miércoles, 8 mayo, 2013 08:48

      Estoy de acuerdo. Aunque no tengo mucha experiencia viviendo en varias ciudades distintas, para mí una cosa es extrañar elementos de la ciudad y otra creer que has comprendido su esencia. Esto último es lo que ahora tengo sensación. Y la respuesta es sí, cuando me vaya de aquí, no me importaría volver 🙂

      PD: Ya casi la tengo clara. Espero esta semana terminar de definir la agenda!

  4. Guillermo permalink
    Martes, 28 mayo, 2013 06:13

    Por cierto, no dije nada, pero este post me encanto. Me ha parecido uno de los “mah bonitoh” que has escrito.

    • Viernes, 31 mayo, 2013 09:47

      Muchas gracias caballero, el buen tiempo me cogió inspirado 🙂

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