Skip to content

London, Chicoutimi

Jueves, 23 mayo, 2013


(Debí haberme llevado el disco de Burial al coche)

Casi me olvido de relatar un poco mi breve pero intenso fin de semana en Québec. Pero no os preocupéis que tan breve fue la visita como lo será esta entrada 😛

Edificio random en Québec City

Edificio random en Québec City

La cosa es que un buen día recibo un mensaje de Miriam, la novia de mi compañero de facultad Guille (a los que no he podido visitar en esta ocasión 😦 ), preguntándome si me impotaba aclararle algunas dudas a un amigo, Franmy, que en unos meses se mudaba también a Canadá, para ayudarle con la tediosa tarea de los visados y demás. Así que por supuesto acepté y acabé intercambiando innumerables correos con este personaje, al que, por supuesto, ni había visto ni óído. Al tiempo me agregó a Facebook y al final le puse cara. Así que un bien día, estando él ya en territorio canadiense y con todos los papeles en regla, nos decidimos ir a Québec. Nuestra idea en principio era visitar Québec City con tranquilidad y pasar allí el long-weekend, pero claro, también nos entró el gusanillo de conocerle si íbamos a estar tan cerca de donde él estaba ya viviendo.

¡Colorantes de colorines!

¡Colorantes de colorines!

Así que una vez que ya teníamos todo planeado, coche alquilado y alojamiento reservado, le escribirmos por si había la oportunidad de conocernos en persona. Y fue genial, su primera reacción fue maldecirnos por no haberle contactado antes y nos dijo que canceláramos el alojamiento, que el conocía a Anne en Québec y nos podía dar alojamiento de gratis. Y así lo hicimos, dinerito ahorrado para el bolsillo, y Québec City no es precisamente barata. La ciudad es bonita, tiene un cierto aire a ciudad europea, con una parte antigua encantadora aunque pequeña. Aparte de eso poco más. Tiene un mercado con buen vino y productos locales, y lo mejor, en mi opinión, es la cultura bien arraigada de micro-brewering. En casi cada bareto, por sencillo que sea, tienen sus propias cerveza caseras, y es habitual ir de bar en bar tomando la cerveza que cada uno «fabrica», y tienen una buena variedad.

Una tienda de tallas artesanales en el Vieux Québec

Una tienda de tallas artesanales en el Vieux Québec

En uno de los bares tomamos una rueda de degustación, con 8 tipos distintos de cerveza a cada cuál más rico. Además de eso también tiene ocio nocturno y muchas más opciones, aunque tampoco nos esmeramos por conocerlas. Eso sí, comimos queue du castor, que es un rollo así a tostada atorrijada, y una deliciosa poutine del sitio en el que los québéçoise la suelen comer.

Y la cámara se volvió un poco loca...

Y la cámara se volvió un poco loca...Y la cámara se volvió un poco loca...Y la cámara se volvió un poco loca...Y la cámara se volvió un poco loca... Y la cámara se volvió un poco loca…

Lo cierto es que fue un gusto conocerle a él y a Anne, en cuyo hogar nos quedamos un par de días para visitar y turistear por la ciudad. Fran, que vino desde Chicoutimi, su ciudad, haciendo autostop, nos dijo que teníamos que verla. Así que nos ofrecimos a llevarle, y él nos ofreció alojamiento y guía por los territorios que domina. Al fin y al cabo es un ingeniero forestal trabajando para el gobieron canadiense, y de árboles y bosques sabe algunas cosas. Si el paisaje entre Ontario y Québec es precioso, la parte que cruza de Québec a Saguenay es simplemente alucinante. Puede verse en coche con facilidad como las coníferas dejan paso abruptamente al bosque boreal. La orografía impresiona, así como las señales de tráfico especialmente diseñadas para motos y trineos de nieve.

La extraña perspectiva del sitio

La extraña perspectiva del sitio La extraña perspectiva del sitio

Casi lo olvido, también estuvimos visitando una pequeña catarata, digo lo de pequeña porque después de las de Niágara ya todas parecen un poco pequeñas. Y estaba bonito el asunto, pero no impresionaba, laverdad.

Una de las cosas más bonitas fue la vista de uno de los fiordos. Lo único que lamentar es que intentamos ver las ballenas pero llegamos demasiado tarde. Pero desde luego valió la pena subir hasta Saguenáy, conocer al loco rayado de Fran, y hacerse casi 3000km en un sólo fin de semana. ¡Y yo conduje casi todo el tiempo!

Uno de los dos perretes iguales de Ann

Uno de los dos perretes iguales de Ann

Así que nada, esperando la próxima visita al terrorior francófono de Canadá.

Anuncios
4 comentarios leave one →
  1. Guillermo permalink
    Martes, 23 julio, 2013 09:00

    No pensaba que fueras a hacerle una entradita a tan esperado encuentro por nuestra parte… jejejeje. La verdad que conocer al “loco rayado de Fran” es como una carrera de fondo, porque el bicho da mucho de si.

    No nos pudimos ver esta vez, pero bueno, es comprensible compañero, mucha peña a la que ver y con la que compartir cosas.

    Seguiremos atentos a tus/vuestras andanzas. Un abrazo!

    • Martes, 23 julio, 2013 11:22

      Sí, sí que da sí 😉

      Me dio mucha pena no poder coincidir aunque fuera para una birra, pero esa seman de menos que he tenido este año se ha notado. Aunque la próxima vez será.

      Un abrazo!

  2. Sergio permalink
    Viernes, 26 julio, 2013 10:45

    Tiene que ponerse al día ya con las actualizaciones de su blog, que ya va con retraso 😀

    • Sábado, 27 julio, 2013 07:13

      Lo tengo todo escrito, hasta lo de Costa Rica, pero me falta tiempo para seleccionar las fotos que poner 🙂

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: