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Bodorrio

Lunes, 29 julio, 2013


(Te pertenezco, me perteneces)

Es curioso la forma en la que los recuerdos funcionan. A veces olvidamos las cosas que se supone son más importantes, como los temas para un examen o hacer la declaración de la renta; mientras que al mismo tiempo mantenemos en mente los más nimios detalles, como el olor del tupper de filete y tortilla cuando de pequeños íbamos a la piscina municipal, o la forma en la que curioseábamos, con aquella inocencia de niños, las cajas en las que venían los juguetes del Día de Reyes (que en su mayoría eran siempre retales o con algún pequeño defecto, pero más que suficiente para saciar nuestra querencia).

Aunque a decir verdad parece que funcione un poco distinto con las personas. Recordamos a casi todo le mundo, sólo basta un pequeño esfuerzo y fruncir el ceño un poco para que salte de la memoria aquel mejor amigo del colegio, o ese tipo al que sólo veías en las botellonas. Pero lo interesante, es que a aquellos que nos caen mal los recordamos siempre con semblantes altivos, oscuros, desleales. Maquinando su última venganza o plan maquiavélico.

Por su parte, los amigos fugaces, los que sólo estuvieron de pasada, los recordamos a pedacitos, entre cortados, como en gags de humor de un programa malo. Y como un puzzle así es nuestro recuerdo de ellos, a veces quedando sus partes buenas, a veces sólo las malas.

Pero a las personas que valoramos, las que comparten nuestras penas y nuestras alegrías, las que nunca te fallan sin importar lo complicado del asunto, a esas siempre las recordamos riendo. Y no de cualquier manera, sino con sus carcajadas más características, con sus mejores muecas, con la esencia última de quiénes son, como en realidad son. A los amigos más cercanos casi puedo oírlos y verlos a la vez que tecleo esto. Diciendo alguna barbaridad o chorrada mientras se les escapa esa risa incontrolable y contagiosa que no se puede imitar ni pretender. Mis hermanos, por otro lado, están siempre haciendo el idiota en mi mente: el uno diciendo tonterias y riendo con su dentadura Profidén, la otra bailando como una gitanita o poniendo caras, y el otro intentando siempre mantener la compostura y nunca reír a carcajada limpia mientras añade algún matiz nuevo al chiste. Y siempre está, claro, ese alguien especial en nuestras vidas, a quién vemos cada día con una enorme sonrisa dibujada en su cara, riendo como sólo esa persona sabe hacerlo, como nos encantaba escucharla.

Hoy, sin embargo, no se trata de hacer memoria o ponerse nostálgicos. Nuestros recuerdos son parte esencial de quienes somos, de quiénes hemos sido, de quiénes seremos. Por eso, el día en el que celebramos la unión de mi hermano y su ya esposa Mari Ángeles, tenemos que pasarlo bien, reír y disfrutar todo lo que podamos. Por eso tenemos que hacer de éste un día especial, porque hoy se trata
de construir los recuerdos que disfrutaremos mañana. Vivan los novios.

Esta entrada va dedicada, obviamente, a mi hermano mayorm, que se casó hace unas semanas. Es, con algunas adiciones, el discurso de boda que finalmente no me atreví o no pude dar. Así que aquí queda para el que lo quiera leer.

¡Y fotos de la boda, claro!


Tras el baile llega la barra libre, ¡ueeeeeeeeee!

Raúl Draper

Culminando el baile 🙂

En la pitanza

Si no le hago la foto al tocado me mata

Por favoreeee!

Esta está mejor

La pareja

Fan incondicional de la cara photobomber de mi hermano el casadero

With my sista

Lástima que salgan borrosos, qué mal hice la foto 😦

La otra pareja

Un posado

Con el brodel

Y la Espetec

Se acabó

Y se casarón 😀

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2 comentarios leave one →
  1. espesita permalink
    Lunes, 29 julio, 2013 10:21

    Reconstruyendo recuerdos, vino a mi olfato un olor que hacía mucho que no pasaba por mi mente, y digo mente porque realmente es donde está recogido ese olor y no casualmente en el ambiente exterior. ¡Qué pena que esto se olvide con el tiempo!, ¡Qué pena que sólo ese “recuerdo” vuelva a resurgir cuando realmente ese “olor” está en el ambiente!, pero como dice, las carcajadas nunca se olvidas, las muecas que se crean en la cara cuando explota ferozmente una carcajada nunca se olvidan, como mover las aletillas de la nariz…
    Un abrazo (})

    • Martes, 30 julio, 2013 03:41

      Lástima no poder recrear los olores como hacemos con otros recuerdos ({)

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