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Y siempre está el imbécil que te saca de la carretera y te estampa contra un árbol. Por suerte todos estamos bien.

Jueves, 5 septiembre, 2013


(Killer on the road…)

Por fortuna, y lo primero, es que todos estamos bien. Y ahora, aunque aun me queda por contaros el viaje a Islandia, creo que es mejor que aclare un poco qué pasó el pasado viernes.

Espe con el cáliz del que sólo beben los que se gradúan

Espe con el cáliz del que sólo beben los que se gradúan

Después del cumpleaños de Espe y su exitosa defensa de tesis de maestría (y ulterior fiesta estrepitosa de la que, sorprendentemente los vecinos lejos de quejarse se alegraron ya que hacemos pocas y pensaron que esta debía ser debida a algo grande que celebrar porque estábamos poniendo canciones en español a todo volumen en el patio), decidimos que a la semana siguiente iríamos de camping. En realidad lo habíamos decidido bastante antes, ya que David e Itziri, dos compañeros y amigos nuestros fueron el verano pasado al Parque Nacional de Bruce Peninsula, el extremo de un brazo de tierra que separa el lago Huron de la bahía Georgian, y nos dijeron que éste querían repetir, que si los acompañábamos. Dijimos que sí, era justo lo que necesitábamos para poner la guinda al final del verano. Conseguimos reservar sólo una noche dentro del parque, porque se llena con meses de antelación, y llamando una semana antes sólo tienes la posibilidad de que alguien haya cancelado a última hora; para la otra noche del fin de semana, que por cierto era long weekend ya que el lunes fue el Labour Day, reservamos fuera del parque en otro camping, aunque bastante cerca también.

Casi me endiña creyendo que yo era la piñata...

Casi me endiña creyendo que yo era la piñata…

El viernes, a primera hora de la mañana, bueno, a lo que nosotros consideramos primera hora de la mañana, fuimos a alquilar el coche para el viaje a Enterprise, donde siempre solemos alquilar coches porque ya sabemos que todo suele ir bien. Espe e Itziri habían reservado un coche de la clase intermediate, un Toyota Corolla (que en Norteamérica son distintos), para así tener más espacio en el maletero y poder llevar más bártulos como sillas y cosas así. Pero Itziri olvidó su carnet de conducir y David no tenía tarjeta de crédito, por lo que los únicos conductores autorizados para el vehículo éramos Espe y yo. Nada del otro mundo. Yo decidí conducir a la ida y quizás Espe a la vuelta. Es un trayecto de alrededor de 5 horas yendo sin prisa, y como no teníamos ninguna, así fuimos.

El camino la verdad es que se nos hizo relativamente corto, pues íbamos los 4 charlando alegremente, David en el asiento del copiloto hablando conmigo de cosas interesantes de programación, Itziri y Espe detrás, despellejando a alguien o cotilleando; todo aderezado con buena música de las emisoras de radio locales en las que siempre había algún gran tema americano. Llegamos al parque, pasamos el primer checking point y entramos a la carretera estrecha y llena de curvas que te lleva hasta el aparcamiento del camping. Es una carretera en la que, dependiendo del tramo, sólo se puede circular a máximos de 20 ó 40 km/h. Pues bien, cuando estábamos a literalmente 2 minutos de llegar al destino, de repente, en una curva bastante abierta, veo que un Jeep (con remolque que se veía bastante pesado) viene por su carril en dirección contraria a la nuestra y comienza a coger la curva un poco demasiado rápido. Luego me doy cuenta de que la está cogiendo demasiado abierta e invadiendo nuestro carril, por lo que intento yo echarme también a un lado para dejarle paso. Pero resulta que no, que el tipo del Jeep no consigue controlar su vehículo, por lo que en ese momento lo único que pude hacer para evitar el choque frontal es seguir desviándome a la derecha y ver si así pasaba sin tocarnos. Pero en el último momento el tipo gira a su izquierda, supongo que por el mismo motivo, pero ya era demasiado tarde, estaba totalmente en nuestro carril y nosotros a punto de salirnos de la carretera. El último momento de lucidez que recuerdo fue cuando su rueda delantera derecha impactó con nuestra carrocería, pero no frontalmente, sino de lado, de manera que el coche de ellos empujó al nuestro de forma violenta fuera de la carretera, donde colisionamos de frente y de manera brutal contra un robusto pino. Todo pasa tan rápido que apenas te da tiempo de pensar en nada. Reaccionas casi por instinto, y cuando te das cuenta de que lo que ha pasado es que has tenido un accidente de coche sin hacer tú nada mal, ya es tarde. Por fortuna tengo memoria de casi todo el incidente. Recuerdo perfectamente que antes de chocar estaba mirando cómo el puto Jeep de los cojones iba directo a nosotros y nos daba en el lateral, claro, y que en ese momento aparté los ojos de la carretera y no pude ver el árbol, por lo que tampoco pude esquivarlo. En tan sólo un instante todo había terminado. Al abrir los ojos lo primero que vi fue una bolsa blanca en mi cara. El airbag, que literalmente nos había salvado la vida. Lo desinflé con las manos maquinalmente para tener espacio para salir y descubrí que había un humo blanco en todo el habitáculo del coche. Entonces recordé que no iba solo. David se estaba quitando ya el cinturón de seguridad para salir del coche, e Itziri fue la primera en abrir la puerta y poder salir. Espe, en cambio, había entrado en pánico, estaba gritando que le dolía el pecho y no atendía a razones ni a las voces de Itziri. Al verla, fríamente estiré como pude mi mano hasta tocar su pierna, entonces ella me vio en una escena tenebrosa con todos los airbags, laterales y frontales, desplegados y la luna delantera completamente quebrada tras de mí. Me vio y pareció darse cuenta de que parecía que todos estábamos al menos con la consciencia suficiente como para querer salir de allí cuanto antes. Durante todo el tiempo, que fueron segundos, mi principal preocupación, tras comprobar que todos podían salir por sí mismos, fue el humo de dentro. Todos hemos visto demasiadas películas, demasiadas, y asociamos: accidente + humo = explosión. La realidad es que no es tan fácil hacer explotar un coche estrellándolo contra un árbol. Una vez Espe medio entró en razón, le dije que saliera, pero su puerta estaba bloqueada y volvió a un transitorio estado de schock. Finalmente Itziri salió, luego David, y después Espe por la puerta de Itziri. Es increíble la velocidad con la que todo sucede. Mi puerta, que también estaba bloqueada por dentro, me obligó a tener que pasar a los asientos traseros para poder salir por fin del coche accidentado. Y nada más terminar de arrastrarme por el asiento y poner un pie en el suelo, vi al imbécil que iba conduciendo el Jeep, mi primera reacción fue espetarle que qué coño había hecho, varias veces y en distintos tonos y versiones. Ellos no parecían tener ni un rasguño y estaban bastante impresionados de lo que habían hecho. Intentaron sacar su coche para, presumo, darse a la fuga, pero su rueda delantera derecha estaba reventada por el choque o por los restos de nuestro motor. Otro vehículo que iba con ellos se quitó del medio super rápido, lo que no deja de ser sospechoso. Acto seguido fui a ver cómo estaban los demás para con gran satisfacción descubrir que todos estábamos bien. David tenía algunos cortes, Espe dolor en el pecho, yo molestias en el cuello y una mano, e Itziri en la espalda, pero al menos todos estábamos de pie y habíamos salido por nuestros propios medios.

El coche quedó siniestro total

IMG_3112 El coche quedó siniestro total, el pino, en cambio, ni se inmutó.

Fue entonces cuando empezamos a sentir las primeras magulladuras y ser conscientes de lo que había pasado y experimentas los primeros sentimientos de shock, de pensamiento trascendental y de reconocimiento del miedo que habíamos tenido, incluyendo la noción clara ya evidente de dar las gracias a los ingenieros que diseñan los airbags y los sistemas de seguridad; Dios, por su parte, no se apareció por mi pensamiento ni gratitud. O al menos eso fue lo que pensé prácticamente durante todo el día, más, por supuesto, darle vueltas constantes a mi reacción y a los y-si, ¿y si hubiera movido el volante para allá? ¿Y si hubiera frenado más rápido? ¿Y si el coche hubiera sido de morro corto? ¿Y si hubiéramos ido más rápido? ¿Y si…?. Justo al mismo tiempo oíamos repetir a los tipos decir que no había sido culpa de nadie. Sí, claro. Espe, al darse cuenta de lo que decían se abalanzó para ellos diciendo que y una mierda no era culpa de nadie, pero lo cierto es que en la situación en la que estábamos, en mitad de la nada y nosotros solos, mejor era no discutir con esos tipos con cara de estar puestos y esperar a que la policía hiciera su trabajo. Tomamos fotos del coche, de la matrícula y rehusamos hablar con los tipos. Al tiempo conseguimos hablar con la policía. Otro tipo, el que iba justo detrás de nosotros, se mostró muy amable y nos dijo que él lo había visto todo, que nosotros no teníamos la culpa y que así lo contaría a los oficiales. Y así fue, se quedó esperando en la cuneta con nosotros y Espe e Itziri en el coche hasta que llegaron la policía y los bomberos. No había mucho que contar, la escena hablaba por sí sola, pero aun así contamos nuestra versión a los policías y los bomberos, quiénes nos preguntaron si queríamos ser atendidos por ellos o preferíamos llamar a una ambulancia. El hecho de que no se llame a la ambulancia directamente es que el viaje tiene un precio, y no todo el mundo puede permitírselo. Nosotros dijimos que sí, que queríamos que viniera una ambulancia y nos revisara. Llegaron bastante rápido, les contamos nuestras dolencias, nos inmovilizaron a Espe y a mí en una camilla con collarín, pues éramos los que mostraron dolor en el cuello, y nos llevaron a los cuatro al hospital más cercano, así que tuvimos que dejarlo todo tal y como estaba porque no tuvimos más opción.

Una vez allí nos examinaron cuidadosamente, aunque no sin antes preguntarnos si teníamos seguro médico, lo que a decir verdad se siente muy raro. A mí y a Espe también nos hicieron un par de ecografías para ver si todo estaba bien. Como Espe además mostraba dolor en el pecho, le hicieron un análisis de orina para ver si había sangre. Encontraron una pequeña infección y decidieron hacerle una radiografía, pero por desgracia la máquina estaba estropeada, por lo que la única alternativa fue el ultra-sonido, 2 en total y 1 cada media hora. Entre tanto Itziri había hablado con Adam y JImena, los otros dos que faltaban por llegar al camping pero que venían desde Toronto en otro coche alquilado. Se encontraron con nosotros en el hospital antes de que a Espe le hicieran el último ultra-sonido. Casualidades de la vida, Adam tenía unos tíos viviendo en Tobermory, y nos dijo que el plan iba a ser ir a casa de ellos a pasar la noche y que al día siguiente ya veríamos. La policía, por su parte, llegó al hospital y nos dio un informe con lo sucedido, un número de caso, e información del garaje al que habían llevado los restos del coche siniestrado con todas nuestras pertenencias dentro. También nos contaron que a los tipos los habían acusado de conducción temeraria, muy bien merecido. Antes de salir del Lion’s Head Hospital, que más bien parecía un ambulatorio, y tras el excelente tratamiento que el Doctor Thomas nos dio, incluidos chistes sobre si mi diagnosis era aburrimiento o si iba a tener un niño, tocó pasar por caja. La friolera cantidad de $649.50 por cabeza, dividida en 3 partes: ambulancia, llamada de emergencia y chequeo del doctor. En un país capitalista no puedes vivir sin tarjeta de crédito.

Ya en la noche, llegamos a la casa de Uncle Jeremy, una adorabilísima pareja de jubilados canadienses sacados de una postal, que vivían en una mansión diseñada por ellos a las afueras de un pueblo remoto en mitad de la nada. Ella intelectual juraría que de origen québécois, él ex-director de conservación del museo, con tirantes, atusado bigote blanco, camisa de cuadros, y su adorada colección de relojes de torre europeos heredados de generación en generación desde el S. XVIII. Los dos, tan encantadores, se preocuparon muchísimo por nosotros, nos dieron cobijo para esa noche, toallas y útiles de aseo, y hasta nos cocinaron una deliciosa carne a la barbacoa (con vino y postre casero incluido). La verdad es que fue increíble, sobre todo después de llevar sin comer desde el mediodía cuando ya eran alrededor de las 10 de la noche y habiendo tenido el accidente sobre las 2 o así de la tarde.

A la mañana siguiente conseguimos hablar con la compañía de alquiler de coches, y gracias a que habíamos contratado el seguro básico de colisión, no tuvimos que pagar nada e incluso acordaron con nosotros un lugar y una hora para entregarnos un nuevo coche. Para entonces habíamos decidido que aunque el accidente había sido bastante traumático, no íbamos a dejar que nos estropeara uno de los pocos puentes que aun quedan en Canadá. Armado de valor me volví a poner delante de un volante. La sensación fue de lo más extraña. A cada esquina y cada coche, sentía que podía volver a chocar. Creo que si no hubiera vuelto a coger el coche entonces, quizás le habría cogido miedo de por vida. Pero no fue así.

Miniatura de Uncle Jeremy con cierto parecido a Franco de vacaciones

Miniatura de Uncle Jeremy con cierto parecido a Franco de vacaciones

Una vez ya con el nuevo coche, fuimos a ver los restos del anterior y recoger todas nuestras cosas, entre ellas el cable para cargar el teléfono, aunque lamentablemente estaba roto del impacto y estuvo incomunicado todo el fin de semana, lo que por otra parte me vino hasta bien. Sin tiempo de volver a despedir a Uncle Jeremy y su esposa y su increíble casa, nos fuimos directos al campground, montamos las tiendas y allí nos quedamos hasta el lunes que tocaba volver.

Sólo ver el coche daba miedo

Sólo ver el coche daba miedo

Bruce Península es un sitio increíble, y aunque el camping en el que estuvimos era bonito y tenía algunos senderos chulos, el Grotto es un sitio bellísimo con un agua cristalina y turquesa que poco tiene que envidiar al Caribe. La única pena es que cuando fuimos no había como muchas ganas de bañarse y estaba lloviznando.

Una vez de vuelta en London, recorrido que yo también conduje, cogimos cita con el médico para que nos volvieran a revisar para ver que todo está en orden, lo que será probablemente mañana. E intentamos arreglar las facturas del hospital, lo que aun no está resuelto. Por estar en Canadá y ser y trabajar como estudiante graduado, el seguro médico UHIP te cubre las visitas al doctor y las emergencias, pero no el viaje en ambulancia. Así que preguntamos también en el seguro de estudiantes graduados, quiénes tampoco supieron aclararnos el asunto. Finalmente acudimos a la oficina de consejo legal, donde nos dieron un número para un abogado especializado y nos informaron de que no sólo el seguro del otro vehículo debía cubrir esos gastos, sino que debía indemnizarnos. De momento estamos a la espera de hablar con el abogado, cuya primera media hora es gratis y el resto a precio de oro. Ya veremos en qué acaba todo.

En fin, que lo importante es que todos estamos bien, los 4. Y que pese al susto pudimos disfrutar de un sitio increíble como Bruce Peninsula y la rica comida que habíamos llevado, lo que incluye, por supuesto, taper de tortilla de patatas y filetes empanados. Así que no os preocupéis, siento los días de incomunicación, y ya os iré manteniendo al tanto de lo que pase.

Lago Huron

Lago Huron

Preparando la candelita tras cortar la leña

Preparando la candelita tras cortar la leña

De derecha a izquierda, Espe, Jimena e Itziri

De derecha a izquierda, Espe, Jimena e Itziri

Sí que llegaba hasta alto el hike

Sí que llegaba hasta alto el hike

Preparando s'mores

Preparando s’mores

Atestado de turistas en esta época del año

Atestado de turistas en esta época del año

Idiotas e imprudentes los hay en todos sitios

Idiotas e imprudentes los hay en todos sitios

Grotto rules!

Grotto rules!

Todos estamos bien, que es lo que importa

Todos estamos bien, que es lo que importa

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10 comentarios leave one →
  1. fer permalink
    Jueves, 5 septiembre, 2013 10:13

    Joder choto!! Viendo como ha quedado el coche es un milagro que todos esteis bien. Eso es lo importante.

  2. Fidel permalink
    Jueves, 5 septiembre, 2013 12:22

    Ufff, los pelos de punta leyendo sobre el accidente, y eso que sabía que estaríais bien porque si no no estarías escribiendo la entrada. Como una buena peli de acción en la que sabes que los protas se salvan porque los has visto en el poster de la segunda parte pero te acabas agarrando a la silla igual.
    Me alegro mucho de que estéis todos bien, eso es lo principal, y también que el accidente no os haya sido económicamente muy doloso.

    • Jueves, 5 septiembre, 2013 12:40

      Gracias Fidel. Ahora toca pelear en lo legal a ver si conseguimos que al menos cubran el 100% de los gastos médicos. Infierno de ser inmigrante fuera de Europa…

  3. Guillermo permalink
    Viernes, 6 septiembre, 2013 06:59

    Vaya percance tio! Me alegro que estéis bien, porque desde luego el impacto fue bastante gore. Sinceramente “ole” por vosotros por continuar el viaje, a mi se me hubiera cortado todo el rollo, fijo! Por las fotos del sitio, la verdad que parecía de muy guapo.

    También estoy impactado por la foto de la familia traslandando sus bebes por las rocas… Hay un bebe solo, en mitad de las rocas del alcantilado… me quedo LOKER!!!

    Cuidaros!

    • Viernes, 6 septiembre, 2013 10:41

      Gracia, Guille. Ahora creo que fue la mejor decisión que pudimos tomar, aunque dormir en una tienda de campaña nunca es igual de agradable como hacerlo en la cama de uno 🙂

      Loker total, la verdad es que la imprudencia les podría haber costado cara. Ver para creer.

  4. espesita permalink
    Viernes, 6 septiembre, 2013 04:30

    No queda lugar para los y si… no hay manera de saber si hubiera sido mejor o peor cualquier otra reacción. Lo importante es que todos estamos bien y disfrutamos a pesar de todo del finde rodeados de amigos, buena comida y un sitio precioso.
    Lo hicisme muy bien, nunca dudes de ellos ni un segundo y si lo haces, yo estaré ahí para recordarte que no es así.
    Un abrazo
    Gracias por estar ahí (L) (})

  5. esteban permalink
    Martes, 12 noviembre, 2013 09:47

    Buenas noches Versae (no se si es tu nombre, apellido, pseudónimo o que se yo…)

    Leí tu historia del accidente, que bueno que vos y tus amigos están bien…

    Leí tu historia en el Diario el País y me gustaría ponerme en contacto con vos…¿cómo le hacemos?

    En fin, que estés bien…

    Pura vida

    • Jueves, 14 noviembre, 2013 11:31

      Buenas, pues te escribo el e-mail que has dejado y ya me cuentas tus dudas 🙂

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