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IELTS, TOELF, CAEL… La estafa de los exámenes «oficiales» de inglés

Jueves, 20 junio, 2013


(Feeling like killing someone)

En mi programa de doctorado, al contrario que otros en la universidad, tener un acreditación oficial que avale tus conocimientos de inglés es un requisito de salida, y no de entrada. Esto significa que puedes entrar al programa de Hispanic Studies en la Western University de Ontario sin saber inglés siempre y cuando al terminar obtengas una nota adecuada en alguno de los muchos tipos de pruebas que existen. La flexibilidad en este requisito puede no parecer justa o incluso resultar un atraso, pero para muchos entre los que me incluyo es una gran ventaja poder practicar el inglés en el país antes de examinarme. Se está valorando eliminar esta posibilidad y exigir el inglés antes de matricularse. Pero el problema no es ése, sino esos exámenes oficiales y el negocio en el que se basan.

Uno de las pruebas con validez en más países pero menor tiempo de vigencia es el IELTS, acrónimo de International English Language Testing System. Está dividido en 4 partes: listening, reading, writing y interview. La primera, la de escuchar, sería sencilla para alguien que lleva 3 años viviendo en Canadá si no consistiese en que te meten en una clase abarrotada y ponen un CD que se escucha como el ano en el que para colmo hay varios británicos son sus acentos de británicos hablando, atención, a través de un teléfono. Y lo que podría ser un chiste de Gila es en realidad una putada real. Tanto que esa prueba me salió como el culo. No tiene sentido que te obliguen a entender a un británico con su brittish accent cuando vives en Norteamérica. Es como si a un guiri que estudia en México le obligan a entender a un andaluz. No tiene sentido, tendrá el oído mucho mejor habituado al español de México, y eso es un hecho. Pero la cosa es que estas pruebas de mierda son un negocio, simple y llanamente. Y uno que trae cuenta, pues por cada prueba que quieras hacer tienes que desembolsar más de $300.mo

Luego está la prueba de lectura. Te dan un par de tochacos de artículos y luego hacen preguntas sobre el texto del tipo «dí si la siguiente afirmación es cierta, falsa o no se puede saber con la información del artículo respecto de la opinión mostrada por el autor». O del tipo «de los títulos propuestos, selecciona el que mejor se adecua a los siguientes párrafos». Lo malo es que está todo planteado para que sea tan jodido responder que de nuevo no importa el idioma, porque son cosas de caer en la cuenta.

La única prueba que medio se salva es la de escritura, aunque por supuesto tienes que seguir un cierto guión y estructura y escribir palabras y expresiones clave para que vean tu nivel y desenvoltura con el inglés. Otra triquiñuela más. Dan dos temas, uno relacionado con una gráfica o una tabla que tienes que describir con palabras, y otro un totalmente abierto en plan, «¿qué opinas acerca de las implicaciones de que ahora viajar sea más barato?». Claro, te quedas to picueto cuando lees eso y lo primero que piensas es en cómo coño rellanar las 250 palabras mínimas exigidas.

Por último tenemos la entrevista personal. Vaya timo. Te sientan en una sala, con un tipo con acento inglés, obviamente, y te hace una pequeña entrevista. Comienza con detalles básicos como nombre, donde vivo y por qué, qué hago y que cosas me gustan. Hasta ahí bien. Luego empieza la parte complicada. Te dan una tarjeta con un tema sobre el que hablar durante al menos 2 minutos sin parar, y claro, el tema podría ser interesante, en cuyo caso no habría problema. Pero a mí me tocó hablar acerca de la persona más educada que conozco, menuda estupidez, ni en español podría rellenar 2 minutos hablando de eso. Y luego hay following-up questions, preguntas que va lanzando el entrevistador a partir de tus respuestas. A cada cuál más surrealista, si tenemos en cuenta el tema del que se parte. Cosas del tipo «¿cómo crees que influye lo politeness en los niños?», «¿cómo potenciarías en las escuelas lo polite?». Claro que buscan que te quedes en blanco para sacarte de tu zona de confort, pero no sé si eso es justo para evaluar tu nivel de inglés.

En definitiva, que no estoy del todo seguro que esos seas los métodos más adecuados para evaluar el nivel de inglés de una persona. No estoy seguro de cuáles deberían ser, pero los que se usan en el IELTS desde luego a mí no me parecen los más justos. El test se puntúa sobre 9 y yo necesito para el doctorado un 6, cosa que dudo profundamente haya conseguido. Ya veré la nota final en 10 días y si no, a apoquinar nuevamente.

Y lo dejo aquí, que sólo quería desahogarme, porque además de me salió como el culo, la fecha del examen coincidió con la que iba a ser la despedida de soltero de mi hermano, así que no pude acudir 😦 Por cierto que ahora estamos en Frankfurt esperando la conexión para Madrid y luego el AVE a Sevilla. Menudo viaje del infierno.

London, Chicoutimi

Jueves, 23 mayo, 2013


(Debí haberme llevado el disco de Burial al coche)

Casi me olvido de relatar un poco mi breve pero intenso fin de semana en Québec. Pero no os preocupéis que tan breve fue la visita como lo será esta entrada 😛

Edificio random en Québec City

Edificio random en Québec City

La cosa es que un buen día recibo un mensaje de Miriam, la novia de mi compañero de facultad Guille (a los que no he podido visitar en esta ocasión 😦 ), preguntándome si me impotaba aclararle algunas dudas a un amigo, Franmy, que en unos meses se mudaba también a Canadá, para ayudarle con la tediosa tarea de los visados y demás. Así que por supuesto acepté y acabé intercambiando innumerables correos con este personaje, al que, por supuesto, ni había visto ni óído. Al tiempo me agregó a Facebook y al final le puse cara. Así que un bien día, estando él ya en territorio canadiense y con todos los papeles en regla, nos decidimos ir a Québec. Nuestra idea en principio era visitar Québec City con tranquilidad y pasar allí el long-weekend, pero claro, también nos entró el gusanillo de conocerle si íbamos a estar tan cerca de donde él estaba ya viviendo.

¡Colorantes de colorines!

¡Colorantes de colorines!

Así que una vez que ya teníamos todo planeado, coche alquilado y alojamiento reservado, le escribirmos por si había la oportunidad de conocernos en persona. Y fue genial, su primera reacción fue maldecirnos por no haberle contactado antes y nos dijo que canceláramos el alojamiento, que el conocía a Anne en Québec y nos podía dar alojamiento de gratis. Y así lo hicimos, dinerito ahorrado para el bolsillo, y Québec City no es precisamente barata. La ciudad es bonita, tiene un cierto aire a ciudad europea, con una parte antigua encantadora aunque pequeña. Aparte de eso poco más. Tiene un mercado con buen vino y productos locales, y lo mejor, en mi opinión, es la cultura bien arraigada de micro-brewering. En casi cada bareto, por sencillo que sea, tienen sus propias cerveza caseras, y es habitual ir de bar en bar tomando la cerveza que cada uno «fabrica», y tienen una buena variedad.

Una tienda de tallas artesanales en el Vieux Québec

Una tienda de tallas artesanales en el Vieux Québec

En uno de los bares tomamos una rueda de degustación, con 8 tipos distintos de cerveza a cada cuál más rico. Además de eso también tiene ocio nocturno y muchas más opciones, aunque tampoco nos esmeramos por conocerlas. Eso sí, comimos queue du castor, que es un rollo así a tostada atorrijada, y una deliciosa poutine del sitio en el que los québéçoise la suelen comer.

Y la cámara se volvió un poco loca...

Y la cámara se volvió un poco loca...Y la cámara se volvió un poco loca...Y la cámara se volvió un poco loca...Y la cámara se volvió un poco loca... Y la cámara se volvió un poco loca…

Lo cierto es que fue un gusto conocerle a él y a Anne, en cuyo hogar nos quedamos un par de días para visitar y turistear por la ciudad. Fran, que vino desde Chicoutimi, su ciudad, haciendo autostop, nos dijo que teníamos que verla. Así que nos ofrecimos a llevarle, y él nos ofreció alojamiento y guía por los territorios que domina. Al fin y al cabo es un ingeniero forestal trabajando para el gobieron canadiense, y de árboles y bosques sabe algunas cosas. Si el paisaje entre Ontario y Québec es precioso, la parte que cruza de Québec a Saguenay es simplemente alucinante. Puede verse en coche con facilidad como las coníferas dejan paso abruptamente al bosque boreal. La orografía impresiona, así como las señales de tráfico especialmente diseñadas para motos y trineos de nieve.

La extraña perspectiva del sitio

La extraña perspectiva del sitio La extraña perspectiva del sitio

Casi lo olvido, también estuvimos visitando una pequeña catarata, digo lo de pequeña porque después de las de Niágara ya todas parecen un poco pequeñas. Y estaba bonito el asunto, pero no impresionaba, laverdad.

Una de las cosas más bonitas fue la vista de uno de los fiordos. Lo único que lamentar es que intentamos ver las ballenas pero llegamos demasiado tarde. Pero desde luego valió la pena subir hasta Saguenáy, conocer al loco rayado de Fran, y hacerse casi 3000km en un sólo fin de semana. ¡Y yo conduje casi todo el tiempo!

Uno de los dos perretes iguales de Ann

Uno de los dos perretes iguales de Ann

Así que nada, esperando la próxima visita al terrorior francófono de Canadá.

Let’s go to Québec City!

Viernes, 17 mayo, 2013


(Más o menos así es como suena el el esperadísimo disco de Daft Punk)

Bueno, bueno. Parece que por fin se va aclarando mi verano, más o menos. Al final resulta que Espe tiene que defender su tesis y necesita tener antes hecha la prueba de inglés. Por lo que los dos nos hemos apuntado a una academia durante un mes con la idea de hacer el examen el 15 de junio, que era la única fecha disponible. Eso me jode  porque mi idea era estar en España antes del 13, pero no ha podido ser. A España finalmente llegamos el 20 de junio y nos vamos el 11 de julio. El primer finde es la boda de mi hermano, el segundo quiero ir a Manchester y Londres a ver a Lucía, Jesús, Ana, y Sergio. Y el tercer y último fin de semana intentaré ir a los San Fermines aunque sea por 3 días, con Sixto, si es que es posible. Para poco más hay, me temo.

Pero es lo que hay. El finde pasado estuvive con Sonia, una amiga de Espe, en Toronto junto con Diego, viendo al maestro Henry Saiz. Qué falta me hacía salir de fiesta como es debido. Y encima el antro era como el Kaftka de Toronto, vamos, el mismo ambiente. Lo pasé genial.

Y ahora, después de la clase de hoy, nos vamos para Québec, con la idea de visitar Québec City y Senaguey, donde tenemos un nuevo amiguete al que visitar 😀

Así que ya os contaré a la vuelta con un poco de más calma. ¡Have a nice long weekend!

El ritmo de una ciudad

Martes, 30 abril, 2013


(Lo que está, y a la vez no…)

Casi tres años me ha costado adaptarme a esta ciudad. Comprender la atmósfera que respiran sus calles, los ciclos vitales por los que pasa, los lentos y parsimoniosos finales de estación, la eclosión primaveral de vida y luz, el largo y poderoso invierno, la romería de estudiantes que vienen y van cada septiembre y cada mayo. Jamás había tenido que vivir fuera de mi país, ni siquiera de mi ciudad. Y por mucho que haya viajado, nunca ha sido el tiempo suficiente para interiorizar el ritmo de una ciudad, para tener la necesidad de hacerlo. Y eso es justo lo que descubrí esta mañana. Gracias a que por fin gozamos en el sur de Ontario de un clima soleado y caliente, me decidí a arreglar un poco el salvaje jardín y controlar la altitud de las hierbas. Recién levantado al día siguiente, mientras paseaba por el verde pasto disfrutando aun del olor a césped recién cortado, me descubrí a mí mismo inmerso en esta ciudad y contento con ello. Es como si de repente sintieses que ya no hay necesidad de quejarse más de que London, Ontario, no es Sevilla, Andalucía. La comparación dejó de tener sentido. Cada ciudad es su propio universo. Y ahora siento que encajo en los dos, que me pertenecen. Son míos para hacer de ellos lo que me plazca, hasta olvidarlos si es preciso. Hasta cambiarlos si es preciso.

London es como el amigo que pudo haber sido y no fue. Como un decorado de Tim Burton, hechizado. No te convence de nada, deja que el tiempo, como arenas movedizas, se encargue de eso. Hasta que por fin lo consideras tuyo, lo consideras parte ti. Qué estupidez pensar que una ciudad en las que has pasado casi 3 años no te ha hecho cambiar. Qué estupidez.

Ahora queda lo bueno. Disfrutar de los paisajes naturales, la tranquilidad del periodo estival, los paseos en bicicleta, las merendolas en el campo… y sin el cargo de conciencia de estar disfrutándolo en London, Ontario. Porque así es, confieso que aprendí a querer esta ciudad. Como se quiere a un zapato viejo, como se quiere a un perro tonto.

April 1stApril 2ndApril 3rdApril 4thApril 5thApril 5th
April 6thApril 7thApril 8thApril 9thApril 10thApril 11th
April 12thApril 13thApril 14thApril 15thApril 16thApril 17th
April 18thApril 19thAPril 20thApril 21stApril 22ndApril 23rd

April: 30 Pictures (2013), un álbum en Flickr.

Uno de esos meses intensos

Miércoles, 24 abril, 2013


(¿The Chemical Brothers? Nope! The Beatles)

Ya hace casi un mes de la última entrada, cómo pasa el tiempo. El padre de Espe ya lleva en España casi tres semanas. Y dos semanas hace que defendí por fin mi primer curso. Dejo por aquí las slides por si hubiera algún interesado. Lo mejor de todo es que pasé la defensa y siquiera tuve que hacerle cambios al curso. Aceptado as it is. Un gran logro para mí. Primero por diseñar un curso de contenido orientado a lingüistas, campo en el que obviamente no soy ningún experto; segundo porque el contenido es acerca de herramientas que les podrían ser de utilidad a los lingüistas,  como Python, R o CHILDES, de las cuáles las dos últimas no tenía ni pajolera; y en último lugar porque tanto el curso y la defensa han sido en inglés. Mitad por gusto, mitad por obligación, pues mi co-supervisor, uno de esos genios que te encuentras fortuitamente por la vida, no habla español.

La defensa de un curso es un poco estresante. Una vez que has diseñado y entregado todo el contenido, el syllabus, y el documento de defensa detallando qué y por qué vas a hacer en cada clase junto con la planificación para 23 semanas, te sientes aliviado. Pero al poco tienes que empezar a preparar la defensa ante el comité, mientras tus supervisores te van mandando correcciones. La cosa va así: te citan un día en un sala a una hora concreta. Allí se dan cita tu supervisor o supervisores, el comité de evaluación, y el chair de la sesión. Además cualquiera puede ir si así lo desea, pues son defensas públicas. Tras la presentación del curso en poco menos de 15 minutos se abren dos turnos de preguntas para cada miembro del comité evaluador, hasta un máximo de 30 minutos que, en mi caso, se excedió un poco. Tras las preguntas, tanto asistentes como la persona evaluada deben dejar la sala como unos 20 minutos para que el comité decida. Pasado ese tiempo entran de nuevo todos y el chair expone la resolución. Ésta puede ser de 4 tipos: el curso no pasa, al carajo; el curso pasa con cambios mayores, lo que es una putada; el curso pasa con cambios menores, lo que es molesto pero pasable; o el curso pasa sin cambios, el mayor de los triunfos. Y ése, amigos, ha sido el caso. Así que estoy loco de contento. Ahora sólo falta por ver si me dejan enseñar el curso a una clase real el año que viene.

Entre tanto me entretengo con unas ricas tortas de aceite

Entre tanto me entretengo con unas ricas tortas de aceite

También ha terminado por fin el curso del que soy TA. Qué cansinos pueden llegar a ser los estudiantes cuando intentan raspar unos puntos en sus ensayos o tareas. Tras poner la nota de los últimos assignments preveo un aluvión de quejas, pero ahora ya sin prisa. Ha sido una grata experiencia, no sólo por volver a estar en un clase, sino por todo el feedback que hemos recibido, tanto en la metodología como en las herramientas que usamos, entre ellas Dr. Glearning, que ya va alcanzando cierta madurez. Tanto es así que este fin de semana daremos un workshop en HASTAC, en Toronto. Lo malo es que es ir por trabajo, lo bueno es que vamos todo el laboratorio y hay un montón de cosas chulas por ver y hacer.

Bueno, no todo el laboratorio. Mohammed el palestino, y Roberto el tico, el mismo que me ayudó tanto con mi viaje a Costa Rica, dejan el laboratorio. El primero continuará con le doctorado; el segundo lo ha dejado todo. Simplemente no es lo que quiere hacer y se va a Malasia con su mujer, que ahora necesita mucho apoyo. La parte positiva es que habrá que ir planeando un viajecito a Kuala Lumpur, para verlo. A ver si puede ser para esta Navidad 😀

Y hablando de cosas positivas,  ¡nos aceptaron el artículo para Islandia! Aun tengo que hacerle infinitas correcciones, pero ya es como lo de menos. Bueno, no en términos de investigación, que la verdad es que lo pusieron fino. Pero de cualquier forma está aceptado y habrá que ir a Islandia a defender el otro gran proyecto softwate del laboratorio, SylvaDB. Estoy muy contento no sólo por ir a Islandia, sino por ser yo primer autor y así cumplir con otro de los requisitos del programa. Sin contar con la tesis ya sólo me queda por conseguir un certificado de mi nivel de inglés y preparar el segundo curso. Me tengo que poner las pilas (más aun) y tener eso listo para antes de que acabe el verano, junto con el primer capítulo de mi tesis, a ver si la entrego para abril del año que viene…

¡La invitación!

¡La invitación!

No mucho más que contar. Salvo que por fin recibí la invitación a la boda de mi hermano. Y yo aun sin vuelo. Voy a tener que ir asumiendo que no va a haber vuelos por debajo de $1000 y comprar ya el que sea. Qué horror. Aunque lo que más pena me da es que casi seguro que me pierdo la despedida de soltero 😦

Ala, y lo dejo aquí. A ver si para la próxima ya tengo las fechas de mis «vacaciones» en Sevilla.

Deseando que llegue el verano...

Deseando que llegue el verano…

Hay que vivir en California

Domingo, 31 marzo, 2013


(California dreamin’)

Ahora que estamos en Pascua, y como recordarán aquí en vez de pasos y penitentes tenemos conejos que esconden huevos de chocolate, voy a aprovechar para contar un poco el viaje por tierras californianas.

La excusa fue la PyCon. La mayor conferencia de programadores o interesados en el lenguaje Python se celebró este año en Santa Clara, California. Yo mandé una charla pero no fue aceptada, y es que con casi 2500 asistentes imagino que el nivel la competencia fue atroz  Aunque a tenor de algunas de las charlas que hubo uno siempre piensa que lo podría haber hecho mejor. El propio Guido van Rossum, creador de Python, dio un sesión sobre programación asíncrona fue durmió hasta las piedras, pero es el Benevolent Dictator for Life así que se le permite. El resto de charlas no estuvo del todo mal, algunas fueron muy buenas, y otras me las perdí porque se pisaban entre ellas.

Así es, no hay nadie conduciendo ese coche. Es el coche de Google que se conduce solo

Y tras 4 días de aprender un montón, llegó el momento de alquilar un coche con Gabi y Fidel e irnos a conocer California. Ellos ya habían estado, incluso varias veces, así que yo fui un poco a la aventura, con la idea de que recomendasen los mejores lugares que había que ver. Lo primero que me sorprendió de California es que me recordaba a Andalucía a cada paso. El buen clima, la cercanía a la playa, a la montaña, a la nieve, la gente relativamente agradable, los arbustos, ¡si hasta gorriones creo que vi! Incluso vi una plaza con olivos. La gente es bastante más tranquila y menos estresada que en sitios como New York, y eso se nota en el trato. Todo el mundo te habla y te trata bien, no parece que les estés robando el tiempo ni nada de eso. Si sales por la noche es normal conocer gente. Sólo por estar en la barra pidiendo ya hay alguien que te preguntará algo o te hará algún comentario. La verdad que si ése es el rollo west coast, me gusta.

La celebración del Día de San Patricio por las calles de San Mateo, si bien no tan multitudinaria como en London, Ontario, ciudad universitaria, fue de lo más agradable. Incluso nos dejaron entrar a uno de los garitos habiendo Gabi olvidado el carnet en el hotel. Fue curioso ver a irlandeses de verdad con los bailes tradicionales. Y al resto de nosotros, locales y extranjeros, beber los brebajes verdes y las cervezas negras que están mandadas. Bueno, y después está sociopath, qué tipa más rara, intentando como integrarse pero con las habilidades sociales de la mierda. Muuuy rara la pobre.

El embarcadero de Monterey

Mientras salíamos por fin hacia nuestro primer destino, Monterey, atravesar Silicon Valley es bastante alucinante. No sólo ves nombres y edificios de empresas emblemáticas como Menlo Park, Mountain View o Palo Alto, sino también el hangar de las antaño activas lanzaderas espaciales. Una verdadera pena que ya hayan desmontado la última que estuvo operativa, si no probablemente habríamos intentado verla.

En el acuario de Monterey

En el acuario de Monterey

Una vez en Monterey, y tras un rico desayuno en uno de los sorprendentemente buenos moteles de carretera en los que estuvimos, nos fuimos a ver el acuario, que presume de tener una de las placas de vidrio de una pieza más grandes del mundo. Lo cierto es que el acuario está muy bien y sorprende bastante. Como siempre la mejor parte es la de las medusas, aunque todo lo demás está genial.

Cantautor callejero

Cantautor callejero

Después de Monterey fuimos a Carmel, y digo fuimos porque tengo el honor de haber conducido casi la mitad de todo el viaje (y es que estoy ya un driver total). Fue sólo de pasada, pero el pueblecito mola un montón, aunque ya es una ciudad. Carmel-by-the-sea, que es su nombre formal, tiene como alcalde a Clint Eastwood, que es natural de la zona. Además ha visto nacer otros miembros importantes de las artes y la cultura norteamericana, pues dese hace más de un siglo ha sido el hogar de la bohemia. Es como si un montón de hippies se volviesen millonarios y fundaran un pueblo. El resultado sería Carmel. El ambiente es genial. Puedes bajar a la playa casi todo el año, aunque no bañarte que la costa pacífica está fría de cojones. Es una ciudad al parecer super amigable con los perros y tiene fama de tener algunas leyes un poco entrañas, como limitar el alto de los tacones en los zapatos de mujer, pero son más leyenda urbana que otra cosa.

Tras Carmel, de la que no tengo muchas fotos porque estaba nublado y además sólo estuvimos de pasada, nos pusimos rumbo a San Luis Obispo. Una de los altos en el camino fue para ver una colonia de elefantes marinos (miroungas). Me quedé un poco flipado, no por los bichos en sí, que tienen lo suyo, sino porque no sabía que les gustara esos climas tan templados. Mientras observábamos la vida tan tranquila y reposada que llevan, uno de los machos se encabronó con otro, pero el dominante lo despachó rápido. Y menudo harén que tenía el tipo.

Porque yo lo valgo

Porque yo lo valgo

La noche la hicimos en San Luis Obispo, y no hay mucho que resaltar que yo recuerde. Nuestras mentes estaban ya en Kings Canyon y Sequoia National Park. Desde que supe que existían árboles gigantes de miles de años siempre los que querido ver en directo. Y por fin en este viaje me quité la espinita. El General Sherman, a unos kilómetros antes del parque, es una de las secuoyas gigantes más viejas y famosas. Tiene unos 2000 años y está considerado como el de mayor biomasa del mundo. Su nombre proviene del William Tecumseh Sherman, general de la 9ª Caballería de Indiana bajo cuyas órdenes sirvió el naturalista que le puso nombre. Impresiona. Es alucinante ver cómo los árboles, cosa que yo no sabía, cicatrizan tras un incendio y otros desastres. Se puede ver la corteza nueva rodeando la vieja y enfermiza. De hecho, estos bosques no se protegen del fuego de manera artificial porque parece que es mejor que la Naturaleza siga su curso; según leí, se mantiene mejor así la población de secuoyas gigantes.

Detalle de la sección interior de una secuoya, como podemos observar magníficamente

Detalle de la sección interior de una secuoya, como podemos observar magníficamente

La llegada a Kings Canyon es muy bonita. De repente la arboleda se convierte en un bosque gigante. Los redwoods o secoyas normales empiezan a darle un aire encantado al lugar. Y para cuando empiezas a ver secoyas gigantes, estás ya tan ensimismado mirándolo todo que te parecen seres de otro planeta. Son tan masivos y gigantes que algunos no pueden ser rodeados ni por 20 personas. Te sientes un microbio. La sensación es abrumadora. Los hay hasta de 3000 años. Es decir, hay árboles que han existido antes de que pudiéramos contar el tiempo antes o después de Cristo. Desde luego yo me he quedado tocado por esas majestuosas plantas.

Majestuosas secoyas

Majestuosas secoyas

El día siguiente lo dedicamos íntegro a hacer excursiones. En realidad somo hicimos una inmensa que recorrió varios de los senderos, ya que aunque nuestra idea original era recorrer el valle, vamos lo que es el cañón propiamente dicho, aun estaba cerrado por invierno. Y no defraudó, aunque me queda la espinita de volver para poder hacer ese camino.

Por fin consigo que el agua se vea así en un foto, gracias a la ayuda de Fidel

Por fin consigo que el agua se vea así en un foto, gracias a la ayuda de Fidel

Una de las cosas que encontramos y no esperábamos fue el lago. Formalmente propiedad de la YMCA, es decir de la Asociación Cristiana de Jóvenes, se trata de un campamento de verano con capacidad para un buen puñado de capillitas de ambos sexos pero separados, no sea que hagan llorar al niño dios. Lo bueno es que la entrada es libre desde el Kings Canyon National Park, basta con seguir un sendero un poco escondido para encontrar esa joya de camping en mitad del bosque de los árboles gigantes. Como sólo abre en verano tenía ese aire de abandono y ruina que tanto atrae a algunas personas, entre las que me incluyo. Además de un cierto parecido a miles y miles de escenas de películas de terror.

El campamento del terror...

El campamento del terror…

Pero aun quedaba viaje por hacer. De hecho hicimos todo el camino que separa Kings Canyon de San Francisco en un día, parando en un sitio llamado Manteca para comer algo. De haberlo sabido quizás hubiera intentado quedarme más tiempo en el parque, pero no me sobraban precisamente días. Sólo nos quedó 1 día y 2 noches para conocer San Francisco, así que el pateo e intensidad fueron brutales. Por fortuna tanto Gabi como Fidel sabían qué había que ver.

Empezamos por las calles y sitios emblemáticos como Mission Disctric, cerca de donde estaba nuestro decadente hotel, en Tenderloin, algo así como la típica zona chunga en la que colocan una comisaría pare que todo se tranquiliza y puedan mudarse las familias. No sé si San Francisco es el origen del movimiento hipster, los gafapastas modernitos, pero desde luego Mission es su territorio. Sólo echando un vistazo a las tiendas uno se da cuenta de que no es lo suficientemente guay como para estar allí. Es una ciudad muy brutal en la que conviven gentes muy dispares. En un mismo sitio puedes ver a un tipo enchaquetado hablando con otro con una cresta y un hipster así rollo Bigote Arrocet. Pero por supuesto hay otros muchos barrios. De hecho todo está dividido en barrios bastante bien delimitados, desde el chino hasta el latino, en cuyas calles los carteles están en español, como está mandao.

We Can Do It! Al lado de Pampanito, el submarino

Al día siguiente estuvimos pateando a saco. Vimos la Coit Tower, un submarino de la Segunda Guerra Mundial, ligeramente el Puente de San Francisco, el cambio de sentido del famoso tranvía, Chinatown, las famosas calles empinadas (que son la mayoría), y la prisión en la isla de Alcatraz. Todo muy alucinante. Casi no llegamos a la noche, pero había que hacer un intento para al menos conocer el Zeitgeist un antrazo que me recordó mucho a la buena época sevillana. Si a algo no le falta a San Francisco son opciones y vida. Da gusto.

Una de las típicas calles empinadas

Una de las típicas calles empinadas (borrosidad gracias a GIMP)

Otra de las cosas buenas de San Francisco es que, aunque sólo tenga una comida típica, la sopa de almejas o clam chowder que se sirve en un pan de pueblo ahuecado, hay cientos de opciones para comer. Posiblemente tantas como culturas distintas conviven. A la vuelta de la esquina puedes encontrar un ruso que prepara ternera a la Stroganoff, un vietnamita con platos copiosísimos, o una hamburguesería tradicional de puta madre. No, no encontré un bar de tapas español ni a nadie vendiendo jamón, pero todo se andará. De hecho no me pareció mal negocio eso de montar un bar andaluz por allí, seguro que los hipsters se vuelven locos y me petan el bar.

En definitiva, California mola un huevo. Si no fuera porque tienen el desarrollo tecnológico posiblemente más pepino del mundo me recordaría todavía más a Andalucía. No creo que sea mala idea intentar probar suerte por aquellos lares una vez termine con mi doctorado. La verdad es que llegar a Canadá y que esté nevando no ayuda mucho al deseo de quedarse en Ontario.

Y como decía al principio, el viernes tuvimos uno de los escasos días festivos en Canadá, el Good Friday lo llaman, vamos el Viernes Santo de toda la vida. Unos días antes llegó el padre de Espe desde España (y yo conduje ida y vuelta al aeropuerto), que ha venido de visita y ha traído y delicioso cargamento de comidas de la tierra, arriesgando su pellejo, pues creo que la multa podría haber sido curiosa. Así que Espe lo está llevando y trayendo por todos lados para que conozca las bondades y tradiciones canadienses. Tuvimos una rica cena con amigos y comidas de todos sitios y el sábado fueron a ver cómo se extrae y hace el sirope de arce, y además en esos sitios suelen poner barra libre de pancakes. Yo, por desgracia, ni pude comer el día de la comilona ni pude ir a la fiesta de los pancakes; me han quitado una muela del juicio que estaba presionando a los demás dientes y empezando a doblarlos y romperlos. Abrir encía, cortar muela en dos, sacar muela, cerrar encía con puntos. Super agradable. Con el añadido extra de que tengo, según todos los dentistas que me han visto hasta ahora, unos dientes durísimos. Y pasando hambre estoy, con la cara inflada como el Quico y sin poder comer más que cosas líquidas, yogures y mierdas así. Hasta los huevos ya del batido de chocolate. A ver si se me pasa pronto y me desquito antes de que se vaya el padre de Espe. Al menos me puedo comer las ricas torrijas que estuvimos haciendo el sábado, con mi experta receta transmitida de generación en generación, y que como siempre quedaron riconudas.

Así que nada, espero que hayáis disfrutado esta Semana Santa algo más que yo, que por otra parte he estado pringado terminando el diseño de mi curso que defiendo la semana que viene.

La bahía y el puente al fondo

La bahía y el puente al fondo

En la #PyCon

Sábado, 16 marzo, 2013


(Django, el framework web de Python, debe su nombre a Django Reinhardt)

Bueno, probablemente todos los que leen esto lo sabrán, pero estoy unos días en la PyCon, la conferencia de Python más grande del mundo.

Está curioso eso de verle la cara a los desarrolladores de herramientas que usas cada día, como Kenneth Reitz o Daniel Lindsley, además de escuchar hablar al creador de Python, Guido van Rossum, y a uno de los de Django, Jacob Kaplan Moss. El único problema es que la red va como el culo, lo típico que pasa en los eventos de programadores…

Y cuando acabe la PyCon el martes, empezará nuestro viaje por California, para conocerla de verdad.